Blindaje ARA 2019

Los columnistas al servicio del macrismo deslizan aisladamente el enunciado “algunos errores” como única concesión respecto de la tragedia del submarino ARA San Juan. Por lo demás trabajan en señalar presuntos errores de la tripulación y sobre todo reman para alejar la idea de reflotar el submarino, algo que decretan como prácticamente imposible.

La confirmación del lugar del hundimiento, insinuada el jueves por Macri, pasó a ocupar los espacios principales de Clarín y La Nación hasta este domingo 18 de noviembre, y desplazó lo que traía la agenda política: la aprobación del Presupuesto 2019 gracias al senador Pichetto y su bloque, y el acuerdo entre los grupos peronistas que impidió que el macrismo se quede con el dominio absoluto del Consejo de la Magistratura.

Varios columnistas hacen su esfuerzo para despegar a Macri del hundimiento del ARA San Juan y reducirle los costos. El sábado, antes de todo anuncio oficial, Santoro en Clarín dice que la tripulación del submarino cometió un error de operación de una válvula, ingresó agua del mar y allí ocurrió el cortocircuito que derivó en una implosión.

No se puede reflotar” despliega Infobae el domingo. Lugar de “acceso imposible”, publica Clarín. “En el país no hay medios y los expertos ven difícil” reflotar al submarino, hace coro La Nación. “Reflotarlo, una tarea casi imposible”, insiste Clarín en nota separada.

El esfuerzo por cubrirlo a Macri, candidato a la reelección, es descomunal. Da la nota Wiñazki en Clarín: hubo una búsqueda internacional “conmovedora” gracias a que Argentina “se reinsertó en el mundo”. Los errores fueron “entendibles” dentro de una “acción histórica”. El columnista muestra que no le hace asco a nada cuando en su nota del domingo arremete contra “algunos familiares” por haber acudido a una “adivina”. Y luego carga contra el ex jefe de la Armada Srur.

Marcos Peña “celebró” la noticia del hallazgo, teclea Fioriti en Clarín, y agrega que Macri se sintió “aliviado” porque su promesa de encontrar al submarino fue “cumplida”.

Morales Solá, en La Nación, dice que la tragedia está ligada a lo hecho con las Fuerzas Armadas “en los últimos 25 años”, sentencia que recuperar el submarino es “muy difícil” y afirma que dentro de la nave “no queda nada”. ¿Quién le habrá dado ese dato, o quién le pidió que lo escribiera?

Los pocos espacios que la noticia del submarino deja a los columnistas están destinados a operar en la interna del peronismo. Morales Solá, cuyo amor por Macri lo lleva a despreciar a Massa, dice que la “extraña alianza” peronista en el Consejo de la Magistratura, que le impidió al macrismo detentar los dos tercios que le habrían dado un manejo a placer del organismo, se debe a que el dirigente de Tigre “acomoda sus principios a gusto de sus clientes”.

Ese acuerdo peronista es “legítimo”, concede, pero “no es ético”. Y Massa no cumple con su promesa de “renovar el peronismo”.

También sobre el Consejo, Van der Kooy dice que todo se explica en que el peronismo va cambiando de piel y que así consigue los votos. Lo que está en marcha ahora, interpreta, es el “salvataje de Cristina”: que quede al margen de los actos de corrupción denunciados e incluso que aparezca como “víctima”. Concluye, como tantas veces en estos años, en que es imposible que no haya sido cómplice.

El problema es que, como dijo Pagni en el canal de TV de La Nación el lunes, replicado el martes en el diario, la causa de las fotocopias se está empantanando, al menos en el aspecto de culpar a la ex presidenta. Más aún, este columnista desliza que los acusados como recaudadores, en los supuestos periplos que surgen de las supuestas anotaciones del chofer Centeno, eran seguidos y tal vez fueron directamente asaltados. “¿Quién seguía a los recaudadores? ¿Estaría (Jaime) Stiuso en esos seguimientos? Y la pregunta final: ¿No se habrán quedado agentes de inteligencia con la plata que robaban los ladrones?”

En una semana en la que el macrismo activó todos los fantasmas -anarquistas, islamistas, Hezbollah, mapuches- recibió su ración el dirigente social Juan Grabois. Su definición acerca del liderazgo de Cristina obtuvo unos buenos cuchillazos mediáticos, de Kirschbaum en Clarín, de Di Marco en La Nación. Son “balas que pican cerca” del papa Francisco.