Candidato/a, se necesita

Un columnista de Clarín habla del país en una “trampa sin salida” y al ladito otro dice que están agotadas las fórmulas políticas conocidas y reclama (¿impulsa?) una nueva. Todo tembloroso, Morales Solá pregunta si en las elecciones de 2019 los argentinos estarán dispuestos a “dar un salto al vacío”: votar a Cristina Fernández de Kirchner.

  

 

   Los “popes” internacionales de los bancos y las finanzas, es decir los cabecillas de la mafia financiera mundial, dicen que Macri juega con fuego al “elegir” a Cristina como adversaria y piensan en un “Plan B”: ante la ya casi imposible reelección de Macri, sus preferidos son Vidal y Rodríguez Larreta, escribió Bonelli en Clarín el viernes 19.

   En suma, los columnistas políticos de Clarín y La Nación ya no pueden asegurar la continuidad de Macri, por mil malabares que hagan, y abren la puerta a la necesidad de una solución, una alternativa que le corte el paso a Cristina o a un candidato de ese espacio. Quieren alguien que garantice las líneas centrales del reformateo del país: pago de deuda, concentración brusca de la riqueza, baja de salarios y reforma laboral, garantías totales de ganancias a los “inversores”. Es decir las bases que vino a echar Cambiemos.

   Kirschbaum, el jefe de redacción de Clarín, echa a andar la búsqueda de candidato sin hacer nombres. Solo sentencia que los dos modelos conocidos en el país (que serían el de Cambiemos y el del PJ) están agotados, son fuerzas que solo saben construir electoralmente. Por eso, “estas elecciones por venir son una oportunidad para la oposición de nuevas y contemporáneas propuestas democráticas”.

   Así quiere responder a lo que Morales Solá llama en La Nación riesgo de “salto al vacío” y a lo que en Clarín Van der Kooy bautiza “trampa sin salida”. Él dice: que la justicia es un desastre, que la inflación, que Carrió desgasta a Macri, que el PJ no termina de separarse de Cristina y que la unidad no aparece, y que los kirchneristas son incorregibles. Pregunta entonces qué pasará, y mira a Brasil y a Bolsonaro.

   Apenas un día antes, también en Clarín, el segundo editor Roa dice que el PT pierde en Brasil “por la corrupción” y, tembloroso como Morales Solá, pregunta si aquí sucederá lo mismo con Cristina.

   Dudas, tribulaciones, miedos, advertencias suaves o ácidas, el batallón está firme solo en levantar todo lo que puede el fotocopiazo, como único recurso político anti-K, y marcha a ritmo marcial contra los Moyano y todo aquel que no los aborrezca, sea juez o cura. En efecto, el juez que desechó encarcelar a Pablo recibe ataques continuados, en los que también se pone en fila Perfil. Y el obispo Lugones, con un poco más de prudencia, también los recibe. Morales Solá dice que hay otros obispos disconformes con él.

   El desastre económico que causa el gobierno, del cual la inflación de 6,5 por ciento en septiembre es solo una de las evidencias, queda apenas en los márgenes. Se ocupan columnistas económicos que, sacando a Bonelli, no son tan proclives a sumarse a operetas. Son más asépticos -sin jamás osar criticar al modelo Macri, obvio, porque los echarían a patadas-. Pero algunos de ellos pudieron al menos advertir que la inflación de octubre puede ser igual de alta y que los salarios se derrumban.

   También van quedando en los márgenes Elisa Carrió y sus cacareos pseudo moralistas. El miércoles Van der Kooy había preguntado si sería candidata presidencial o si quiere ir en una fórmula con Macri, es decir con el muñequito al que ya no le confía. Otro columnista la puso como candidata a senadora. Y otra, con una impudicia poco frecuente, describe sin chistar que para recomponer con Carrió el presidente de la transparencia y la verdad le ofrecerá degollar a Lorenzetti (Di Marco, La Nación).

   En suma, ¿ahora qué hacemos? Porque tanto Morales Solá como Lanata, por caso, aceptan que Cristina crece en las encuestas lo cual, al decir de Bonelli, genera “miedo” en JP Morgan y demás grupos y sellos del mugroso poder mundial. También dudan, dice de paso, de la “fortaleza” de Macri, y les preocupa la “virulencia” de la interna de Cambiemos. Y el periodista transmite el mensaje que le dictan: no habrá un dólar para la Argentina mientras esté el “riesgo Cristina”. Por eso esta gente desemboca en el plan B para 2019.

   Una curiosidad es que todo el batallón dejó de mencionar estos días la posibilidad, el proyecto, el deseo, el anhelo, el sueño acariciado incluso desde la campaña electoral de 2015: Cristina presa. No mencionan esta alternativa. ¿Será un retiro táctico? Lo seguro es que no coinciden por mera casualidad.