Columnistas en transición

Los opinadores de Clarín y La Nación vienen escasos de argumentos este domingo 17 de junio: están casi totalmente abocados a describir los cambios en el gabinete de Macri como búsqueda de una estabilidad esquiva, en una situación política muy peligrosa, ya sin ninguna certeza sobre la soñada reelección de 2019. Eso sí: ninguno menciona quién se lleva las ganancias cambiarias y financieras.

   La aprobación en Diputados del proyecto de despenalizar la interrupción del embarazo había causado alegría módica en varios columnistas, que se ocuparon de recordarnos, como es verdad, que en la agenda del Congreso el tema lo instaló Macri. Con la votación definida, abandonaron la estrategia de casi no mencionar el tema en estos espacios, que venían manteniendo en semanas pasadas. Elogiaron al presidente por tomar la iniciativa a pesar de sus convicciones personales.

   Hasta se dieron el lujo de mencionar la posibilidad de que Macri lo haya hecho por “mera conveniencia”, lo cual al final no importa, como tecleó Di Marco en La Nación, el viernes. En el mismo diario, Jacquelin mencionó el acierto presidencial. “Salió airoso”, reforzó Laborda en el mismo diario. Y Kirschbaum en Clarín: bocanada de aire fresco en la Argentina. Se reconoce un derecho.

   Y otra coincidencia: todos recuerdan que Cristina Fernández de Kirchner no lo impulsó en doce años, o pero aún, lo impidió, maniató a los legisladores que “ahora” votaron a favor. El proyecto al que “nunca se animó Cristina”, escribió González el viernes en Clarín. La omisión hasta ahora había sido responsabilidad de Cristina, le hizo coro Kirchsbaum. En la “década K” lo impidió Cristina, estampó Di Marco. En fin, puras coincidencias, no hay que ser mal pensado.

   Pero este domingo 17 este tema queda en segundo plano por la situación económica: Sturzenegger que sale por sus “errores”, los ministros echados y cómo serán estos próximos días, si el dólar seguirá trepando o no…

   En esto hay mil matices: bonos que Dujovne-Caputo ofrecerán con buena ganancia para frenar la corrida ante otro gran vencimiento de Lebacs el martes, y cosas así. La devaluación, que Kirschbaum ubica en 61 por ciento en lo que va del año, no es un daño solo para el equipo económico, tiene alcance sobre “la gestión del presidente Macri”. Y si no hay una estabilidad cambiaria pronto, habrá “consecuencias políticas de vasto alcance”.

   Danza de cifras: Obarrio en La Nación dice sin inmutarse que se lanzarán bonos por 4 mil millones de dólares, para calmar a “los mercados” y generar confianza.

   Algo así como desconcierto: tanto que casi no están las habituales diatribas e insultos para el kirchnerismo, ni frases que adjudiquen la corrida al proyecto ya vetado para frenar los tarifazos, que eran mencionados implacablemente hasta hace unos días.

   Morales Solá no escribió hoy en La Nación, donde solo la nota editorial formal vuelve a la cantinela de siempre: el gobierno de Macri no informó lo suficiente sobre la “maldita herencia”. El déficit fiscal -el tamaño del Estado- es la causa de “nuestra decadencia”. Esta es la oportunidad, dice, para terminar con el déficit, es decir para meter la cuchilla bien a fondo, y que sangre el que tenga que sangrar.

   Pero los que ponen nombre y apellido se quedaron, parece, y solo por ahora, sin energía. Esperemos. Esta gente escribe para un poder voraz, así que es difícil creer que esta timidez pueda mantenerse. Ya recibirán guiones otra vez.

   Y además sí coinciden plenamente en una línea editorial, por la vía de un acto de censura: nadie dice una palabra sobre quién está ganando en el mercado cambiario, a dónde se va la platita que sale del BCRA. Ni quién acumula las ganancias por la bicicleta financiera creada por el gobierno. Bonelli en Clarín, que los viernes suele deslizar alguna cifra y algún nombre, esta vez fue silenciado.