De Jorge Sobisch a Mauricio Macri, de Carlos Fuentealba a Santiago Maldonado

 

La manipulación de gran parte de los medios respecto de la desaparición forzada de Santiago Maldonado dificulta poner el hecho en su contexto y explorar la matriz y los significados de las acciones represivas. Sin embargo, el periodista Marcelo Pascuccio expone en una nota las conexiones entre la desaparición de Maldonado y el asesinato del maestro neuquino Carlos Fuentealba, en 2007.

  

 

   En el texto, publicado en Va Con Firma, Pascuccio describe minuciosamente la operación estatal que terminó con la vida del maestro, que tuvo al gobernador de entonces, Jorge Sobisch, como primer responsable.

   Mauricio Macri tenía por entonces una alianza política con el represor neuquino, que intentó sepultar rápidamente vista la repulsa de buena parte de la población por el asesinato del maestro.

   Pero, expresa Pascuccio, no es la única conexión entre estos dos exponentes de la derecha argentina violenta e intolerante.

   Igual que en las operaciones actuales contra el pueblo mapuche, con la campaña de denigración a través de los medios que son el apoyo político principal de Macri y que incluye el grotesco sobre el “terrorismo” con nexos internacionales, Sobisch actuó en 2007 en defensa de los intereses de los empresarios que quieren el monopolio total de la tierra y de todos los negocios en la Patagonia.

   Fue una acción, dice la nota, con preparación minuciosa. En 2005 Sobisch “había

presentado el Plan Integral de Seguridad que incluía la compra directa de helicópteros, cámaras de seguridad, una central de emergencias, patrulleros y otros gastos por cerca de 50 millones de dólares, según confió el entonces candidato a presidente al periodista Mariano Grondona”.

   Pascuccio recuerda que “Eugenio Burzaco fue el hombre contratado para el diseño de este plan. Un hombre que luego fue jefe de la Policía Metropolitana de Mauricio Macri desde 2009 a 2011 y actualmente es secretario de Seguridad de la Nación”.

   Y agrega que “los negocios neuquinos con la gente cercana a Macri no se centrarían solo en Burzaco. El gobierno provincial le compró en ese entonces a Manuel Requejo, presidente de Damovo SA, el sistema de comunicaciones del Plan de Seguridad, y a Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Argentina, los helicópteros”.

   Igual que Sobisch, responsable político directo del asesinato de Fuentealba, las fuerzas a órdenes de Macri atacan a la comunidad mapuche como acto de fidelidad y obsecuencia con los empresarios que quieren rutas “limpias” y para favorecer a “los capitales extranjeros instalados en la Patagonia y para dar confianza a los potenciales inversores”.

   “La violenta represión al reclamo mapuche en Chubut, sin orden judicial e ingresando a sus tierras, parece ser un intento, como el de Sobisch en 2007, de hacer propaganda con la acción represiva. El autor conceptual del engendro es el mismo: Eugenio Burzaco”, escribe el periodista.

   La nota completa está disponible en este enlace:

http://vaconfirma.com.ar/?articulos_seccion_719/id_4472/la-represion-como-propaganda