El discurso ridículo

La periodista María del Carmen Gallo, integrante de COMUNA, expresa en esta nota una idea inquietante: que los inconmensurables grotescos de campaña de representantes del oficialismo, como el de Macri hablando de sus cavilaciones ante el inodoro, sean en verdad el enésimo recurso para ocupar espacio mediático que debería destinarse al aumento de la pobreza y la indigencia, a los despidos de cada día y, en general, a la cada vez más peligrosa situación económica.

 
   Por María del Carmen Gallo
 
¿Vivo? Preguntaba la diva de los teléfonos a alguien que le hablaba sobre hallazgos de huevos de dinosaurios. Aquella exclamación se viralizó a tal punto que pasó a significar una humorada local que denota el sinsentido de alguien en una situación determinada.
 
Y, en este punto, hay que prestar especial atención al contexto actual, a la situación de vísperas de elecciones que nuestro país atraviesa, y detenerse en las últimas repercusiones mediáticas acerca de los funcionarios oficialistas. 
Trascendió en algunos programas periodísticos que las sugerencias a los candidatos de Cambiemos por parte de Durán Barba, en cuanto a estrategias discursivas para las PASO, era evitar el tema económico. Pues bien, se sigue a rajatabla y vale la pena analizar el alcance.
 
El mismo día que fue difundido el video de Esteban Bullrich donde mezcla la lucha de Ni una menos con su postura con respecto al derecho al aborto, trascendió otro discurso del mismo funcionario donde reprodujo la onomatopeya del ritmo cardíaco y le agregó la frase “Sí se puede” en distintos tonos, como si el corazón hablara. 
 
Por supuesto que resultó más comentado el discurso sobre los latidos del corazón que la controversial frase “Ni una menos también es que si hay una beba adentro… Ni una menos. Porque también la están matando”.
 
El miércoles 2 varias personas consultaban sobre los pensamientos del presidente en el baño, que él mismo confesó haber tenido durante una madrugada mientras hacía sus necesidades. La imagen a la que llevan esas palabras, lo que trae la mente al decodificar lo que un interlocutor dice, es lisa y llanamente, en este caso, la de un hombre en una situación íntima, la cual remite a las más variadas interpretaciones humorísticas que puedan imaginarse.
 
Como con Marcelo Tinelli, donde el escándalo es la vedette del programa y la danza es la excusa del show, en algunos sectores políticos oficialistas se elige la propia ridiculización a fin de dejar en segundo plano, o bien evitar, en la opinión pública, los temas que le quitarían la sonrisa a los votantes. Se trataría, en síntesis, de un manojo de candidatos que emulan la técnica stand up