El Fondo es bueno

“Inevitable”, tituló Ámbito Financiero, para justificar el regreso del país al FMI. Un pequeño favor al gobierno. Pero Clarín y La Nación, con un oficialismo levemente menos visible, intentan que comprendamos que el Fondo no es como antes, que ahora es bueno. Y que si queremos el “gradualismo” de Mauricio, pues no queda otro remedio.

   “Gradualismo” (la devaluación de 130 por ciento en 30 meses, ¿es gradualismo?) es lo que quiere el bueno de Mau para que la gente no sufra, y para mantenerlo necesitamos dinero (porque no vayan a pensar que hay gente que se está llevando la plata a paladas con la bicicleta financiera y cambiaria armada por el macrismo). Por eso vamos al Fondo, porque si no tiene que haber sangre. Como escribe La Nación en su nota editorial: “reestructurar” de una vez el Estado “elefantiásico”.

   Con otras palabritas Roa, editor de Clarín, machaca en la misma línea: La “herencia”, claro, referencia infaltable, “montaña de subsidios imbancable”. Y ante eso Macri va con el “gradualismo” y comete errores.

   Esos errores, ¿son las tarifas que no pueden pagar las familias? ¿Son la caída del salario, de las asignaciones y de las jubilaciones? ¿El desfinanciamiento de la educación? ¿Qué paguen menos los que más pueden pagar? ¿El presupuesto reducido en mil áreas estatales? No señores, Roa nos explica que un error fue la “costosa reparación a los jubilados” y “presupuesto extra para grupos piqueteros”. Es decir, Mauricio peca por exceso de generosidad, ¡es clarísimo!

   Entonces, vamos al Fondo, que dará financiamiento más barato, escribe Roa y, oh casualidad, Morales Solá en La Nación. Los 30 mil millones que se pedirán son para “el reordenamiento gradual de la economía” que hace el gobierno, acusado por la izquierda y el kirchnerismo de ser ajustador y por los economistas ortodoxos que, dice, “critican el ESCASO ESFUERZO DEL GOBIERNO PARA REDUCIR EL GASTO PÚBLICO” (las mayúsculas son nuestras). Frente a esto, está la oposición y su proyecto de atenuar el tarifazo, lo cual es “una juerga de una noche populista”.

   Menos grotesco, menos ridículo al menos hoy, Van der Kooy dice que el plan “perdurar” de Macri -ajuste solo en el primer semestre y crecimiento moderado para marchar a la reelección 2019-, ya fracasó. En un brote cuasi-opositor, habla de las tasas “increíbles” que paga la Argentina y que producirán estancamiento.

   Pero al final dice algo significativo: Macri tiene el apoyo de gobiernos y organismos internacionales que quieren su perpetuación en el poder, como señal a la región y en medio de la incertidumbre de Brasil y su régimen que no logra del todo sacar a Lula como actor político, a pesar de que lo tiene como prisionero.

   Por último, sepan que Lagarde es buena chica, cambió al FMI, quiere productividad. El FMI es “distinto” ahora, dice Morales Solá, y apoya el “gradualismo de Macri”. En fin, estén tranquilos, compatriotas, el FMI es lo mejor que nos puede pasar.