El gobierno de Brasil ante la batalla por la comunicación

Dilma

El gobierno brasileño debe asumir la batalla de la comunicación para superar un período adverso, dice el politólogo Antonio Lassance, que forma parte del oficialismo.

   Según un análisis del experto en el portal Carta Maior, el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff no podrá salir del “atolladero” en el que se encuentra mientras no se lance a esta confrontación y desarrolle una política activa para enfrentar a los medios concentrados que, como en la Argentina, representan la oposición principal a su gestión.

   Lassance trabaja en el Instituto de Investigación Económica Aplicada, una fundación pública federal vinculada con la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la República.

   En la nota ( http://cartamaior.com.br/?/Editoria/Politica/O-Governo-desaprendeu-a-travar-a-batalha-da-comunicacao%0A/4/32763), recuerda que en la primera reunión ministerial de su nuevo período, la presidenta Dilma reclamó que todos se comprometan a “enfrentar el desconocimiento, la desinformación, siempre y permanentemente. Repito, siempre y permanentemente. No podemos permitir que las versiones falsas sean sembradas y se extiendan”.

   Por ello, pidió a los ministros que hagan su máximo esfuerzo, que transmitan las acciones y posiciones del gobierno, que sean claros, precisos, que se hagan comprender.

   Tras marcar las diferencias entre el poder de comunicación entre Rousseff y su predecesor, Luiz Lula da Silva,  Lassance conjetura que más que una orden se trata de un pedido de ayuda de la Presidenta, y que el gobierno brasileño tiene mucho que hacer en la batalla comunicacional.

   Propone, por empezar, que la jefa de Estado se muestre permanentemente, en su trabajo diario y que, aunque no le guste y no quiera, intervenga en público con sus opiniones y orientaciones.

   La nota agrega que el gobierno “gasta mucho y mal” en comunicación, y que algunos instrumentos que habían sido construidos durante los gobiernos de Lula ahora están abandonados. También afirma que no se toman en cuenta estudios que afirman que la radio está tan presente como medio de información de las personas como la televisión, que luego sigue Internet y que, por último, está la prensa gráfica.

   Sin embargo, las partidas estatales de publicidad no reflejan esa realidad. Resulta absurdo, dice Lassance, que los diarios y revistas obtengan más publicidad que radios e Internet, lo que atribuye a conductas de complicidad afincadas en el Estado y representa, además, ayudar día a día a financiar la concentración mediática.

   Dado este panorama, el experto reclama que el Gobierno emplee un boletín informativo regular que ya tuvo en épocas pasadas, pero que abandonó, llamado Em Questão. También un informativo, Destaques, que el gabinete de Lula comenzó a producir en 2008, sobre las acciones del gobierno, y cuya última edición data de julio de 2013. Asimismo, recuerda que el último programa “Café con la Presidenta” se realizó el 30 de junio de 2014, mientras el cargo de portavoz presidencial está vacante desde hace más de un año.

   A su entender, los medios estatales no están participando activamente en esta batalla. El politólogo reclama que el gobierno salga a las calles, que dé la discusión en todos los frentes, que los ministros lleguen a los estados y municipios, que dialoguen con los periodistas y blogueros que no responden a las corporaciones, que llamen a los alcaldes, a sindicalistas, dirigentes estudiantiles y agrarios y activistas de las redes sociales. “El gobierno podría gastar un poco menos en propaganda y un poco más en suela de zapatos, llamados telefónicos, correos electrónicos, interacción en mensajes por las redes sociales y en videos en Youtube”, concluye.