El monopolio mediático condiciona a la democracia brasileña, advierte Foro

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La estructura mediática concentrada que padece Brasil pone en riesgo el objetivo de una sociedad democrática, como sucede en la Argentina, por la imposición de un discurso único en lo político, económico y cultural, y por la diseminación de la discriminación y el odio racial, advierte un pronunciamiento del Foro Nacional por la Democratización de la Información.

   La democracia brasileña está cumpliendo tres décadas en 2015, cuando transcurren asimismo 27 años de la promulgación de la llamada Constitución Ciudadana, recuerda el Foro (http://www.fndc.org.br/), cuyo pronunciamiento fue reproducido por el portal Carta Mayor (Carta Maior).

   La entidad, con sede en Brasilia, menciona las políticas de inclusión adoptadas en las últimas décadas, que hicieron que “más de 40 millones de brasileños y brasileñas salieran de la miseria y se integraran al mercado consumidor”, así como “las políticas de expansión e ingreso a la educación básica y superior también mejoraron la escolaridad de la población”.

   Asimismo, en un contexto de evolución tecnológica, la televisión que en los 80 era el medio con mayor presencia en los hogares, ahora sigue siendo omnipresente no sólo en las salas de estar, sino también en los dormitorios y cocinas, “siendo todavía la principal fuente de información y entretenimiento”.

   En el mismo período, prosigue, “el Estado brasileño no promovió las transformaciones estructurales necesarias para garantizar que la libre circulación de ideas, informaciones y de producción cultural se diese en el país, sin lo cual la consolidación de una sociedad democrática queda peligrosamente comprometida”.

   Explica que la historia de los medios de comunicación en Brasil está determinada por la concentración de la propiedad en unos pocos grupos económicos, que detentan el monopolio de la palabra y de los debates públicos.  Es un monopolio al servicio de la elite económica y carece de compromisos con el interés público. Los grandes medios brasileños “reproducen un pensamiento único”, y en los últimos años se agregan “la diseminación de preconceptos, la discriminación y un discurso de odio social y político”.

    La programación de las televisoras ofrece muchos ejemplos al respecto: “programas policiales que incitan a la violencia y refuerzan la criminalización de la juventud que vive en las periferias, los negros y las mujeres”. En los noticieros, el compromiso con los hechos y la pluralidad de ideas es cada vez más infrecuente, al tiempo que “la diversidad cultural y social de este inmenso país es invisibilizada”.

   “El totalitarismo de ideas y opiniones compromete la posibilidad de que se forme una opinión crítica”, por lo que el Foro insiste en que “la democracia en Brasil corre peligro mientras el Estado no enfrente al monopolio mediático y no construya políticas públicas para promover la pluralidad y diversidad de medios de comunicación”.

   El pronunciamiento recuerda que en 2014, en campaña electoral, la presidenta Dilma Rousseff prometió una regulación del sistema de medios, si bien solamente en el plano “económico”, y sostiene que es necesario exigir el cumplimiento de ese compromiso.

   “Mantenemos firme la lucha en torno de la consigna definida en el Segundo Encuentro Nacional por el Derecho a la Comunicación, realizado en abril de 2015 con más de 800 participantes de todo el país: ‘Dilma, regula ya!’. Esta es la palabra de orden que aglutina al movimiento social brasileño”, concluye.