El régimen brasileño también ataca a los medios públicos

El régimen ultraderechista de Jair Bolsonaro está atacando a los medios públicos, igual a lo que sucede en la Argentina, y les quita relevancia en el universo crucial para cualquier sociedad en el siglo XXI, la comunicación. Una resolución reciente privó a TVs Brasil de su condición de emisora pública, abierta a la participación multisectorial, para convertirla en exclusivamente gubernamental.

   Brasil carece de una ley democrática para el sistema mediático. El presidente Luiz Lula da Silva intentó lanzar un proceso de debate y elaboración de una norma, pero la oposición de los sistemas privados, muy poderosos en el país, y de los sectores conservadores, frustró el objetivo. Su sucesora, Dilma Rousseff, también del Partido de los Trabajadores, desistió del objetivo. Tiempo después Lula da Silvia dijo que la no aprobación de una norma de esta clase terminó siendo uno de las fallas principales de las gestiones gubernamentales del Partido de los Trabajadores (PT).

   Rousseff fue derrocada en agosto de 2016 mediante una acción parlamentaria, lo que es llamado habitualmente un “golpe blando”, dentro de una campaña nacional e internacional contra el gobierno del PT basada en infinidad de denuncias de corrupción, en una matriz de intervención aplicada también en Argentina y otros países cuyos gobiernos no estaban alineados con Estados Unidos.

   En una nota en la Rede Brasil Atual, el columnista Laurindo Lalo Leal recuerda que el ataque al sistema público y participativo de medios de comunicación fue lanzado apenas Michel Temer desplazó de la presidencia a Dilma Rousseff. Por entonces, una medida provisoria transformó a la Empresa Brasileña de Comunicación (EBC), gestora de una red de emisoras de radio y televisión, en gubernamental.

   Para ello, fue disuelto su Consejo Directivo, organismo de conducción de la empresa, entonces conformado por 22 personas, de ellas 15 propuestas por la sociedad, cuatro del gobierno federal, una de la Cámara de Diputados, una de la Cámara de Senadores y una en representación de los trabajadores.

   El Consejo respetaba criterios geográficos y sociales. Esa medida del régimen de Temer recuerda el ataque del gobierno de Mauricio Macri a la Autoridad Federal de los Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), una de las primeras acciones que emprendió al asumir el 10 de diciembre de 2015.

  La AFSCA, que también tenía un directorio con representación política y sectorial diversa, fue reemplazada mediante un decreto -modificatorio de la Ley 26.522- por el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), donde el Ejecutivo se reservó para sí la mayoría absoluta, para asegurarse la discrecionalidad en las decisiones.

   La gestión macrista, que se asienta en el apoyo hasta ahora irrestricto del Grupo Clarín y su conglomerado de medios, desactivó también el Consejo Asesor de la AFSCA, que tenía representación federal y multisectorial.

   En Brasil, aquella medida provisoria contra la EBC fue “institucionalizada” ahora, dice Leal, en violación a la Constitución brasileña, que prevé “la complementariedad de los sistemas público, privado y estatal (gubernamental)”.

   En efecto, agrega, el presidente de la EBC publicó una resolución que fusiona a TVs Brasil, que es pública, con la NBR, que es gubernamental, y está dirigida exclusivamente por funcionarios del gobierno, sin ninguna intervención de otros sectores políticos ni de los sociales.

   Al mismo tiempo, dice el artículo, fue anunciada la programación de la emisora que resulta de la fusión, “marcada por la prevalencia de programas oficiales hechos para publicitar acciones del gobierno y de exaltación de las Fuerzas Armadas”. Así, “desaparece en la práctica, y de forma explícita, el carácter público con el cual fue constituida la EBC”.

   Leal agrega que la resolución abarca a las televisoras de la EBC y que, “por negligencia o incopetencia”, no incluyó a los otros medios de la empresa, como sus ocho emisoras de radio y sus dos agencias de noticias, aunque “se puede deducir, obviamente, que seguirán la línea oficial impuesta a las televisoras”.

   El columnista recuerda también que a lo largo del tiempo, la concesión de las frecuencias de radio y televisión por parte del Estado siempre se concretó sin métodos democráticos ni transparentes, “prevaleciendo la idea de que familias, grupos empresariales y religiosos son los dueños absolutos de este servicio”, sin participación social.

  La nota original, en este enlace:

https://www.redebrasilatual.com.br/blogs/blog-na-rede/2019/04/comunicacao-publica-destruida-sem-resistencia