El simpatizante nazi

El vertiginoso andar político argentino dejó en segundo plano una atrocidad mayúscula: los dichos del ministro de Educación, Esteban Bullrich, negando la verdad histórica sobre los crímenes del nazismo mediante una manipulación nauseabunda sobre la suerte de Ana Frank. El tema fue enfocado por el periodista Martín Granovsky.

   En una nota en Página/12, Granovsky trata el hecho con una óptica personal, ya que su familia se involucró en la publicación del diario de la muchacha en 1951, apenas seis años después de su muerte en el campo de concentración de Bergen-Belsen.

   “Ella tenía sueños, sabía lo que quería, escribía sobre lo que quería y esos sueños quedaron truncos en gran parte por una dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz a un mundo que proponía la intolerancia”, dijo Bullrich, en una definición que pone a los criminales nazis en la categoría de “dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz”.

   Este ministro fue sostenido en el cargo por el presidente Mauricio Macri a pesar de una atrocidad anterior de igual envergadura, aunque en escala nacional: en el norte patagónico habló del lanzamiento de una nueva “Conquista del Desierto”, eufemismo con el que la historia redactada por las oligarquías argentinas se refiere al genocidio de los pueblos indígenas para apropiarse de sus tierras, convenientemente repartidas entre unas pocas familias de las castas porteñas, entre las cuales figuraron los Martínez de Hoz.

   La nota de Granovsky está disponible en este enlace:

https://www.pagina12.com.ar/29475-mi-tia-ana-frank