Es Macri, es lo que hay

Los columnistas oficialistas se reagruparon el domingo 28 de abril detrás del plan reeleccionista de Macri: después de decir que el presidente está en el abismo y que tiene a lo sumo dos meses de plazo para revertir la crisis, ahora se oponen al Plan V, diciendo que no serviría para nada, y atacan a los empresarios disconformes con el presidente.

(ilustración: macrilandia.blogspot.com )

 

   Sin embargo, la crisis en el gobierno no está saldada y repercute en los tanques mediáticos: a distancia de unos centímetros, un columnista de La Nación escribe que ya en abril la inflación mostrará un descenso, mientras otro dice que, con suerte, eso será en mayo.

   La catástrofe económica a la que la Argentina fue llevada por las políticas del gobierno (que con un verdadero pase mágico Morales Solá, en La Nación, convierte en éxito) y su impacto en la perspectiva electoral, dejó exánime a la mayoría de los escribas, que apenas tienen líneas disponibles para Cristina Fernández de Kirchner y su libro, “Sinceramente”. Así, esta novedad se lleva unas pocas líneas: no para informar sobre lo escrito, sino para usar el recurso “fake news” y publicar que el libro dice cosas que, en realidad, no dice.

   Pero lo que preocupa es Macri y lo evidencia Van der Kooy en Clarín: aunque dedica esfuerzos a jugar con la posibilidad de encarcerlar a Florencia Kirchner y lamentar que este año Cristina Kirchner no irá a prisión (a diferencia del “ejemplo” peruano, con cuatro ex mandatarios detenidos y uno que en apariencia se suicidó, Alan García), llega a pronosticar que con la devaluación los empresarios no podrán cumplir con los precios cuidados, pero aún así el plan Vidal no serviría, porque es “improbable” que eso mejorara la economía.

   En el mismo diario, en el que son muy pocos los columnistas que no respetan la decisión de los trabajadores de retirar las firmar para resistir los despidos, Kirschbaum cumple con la obligación militante de atacar a Fernández de Kirchner por su libro, pero después pasa a la crisis del gobierno: Macri y Peña dispusieron que no habrá ni plan V ni ningún otro golpe de timón, aunque les avisa que “tienen que gobernar”, hacer algo con la economía. La “sugerencia” del muchacho de Magnetto es que el gobierno use las reservas y no esperar a que la crisis económica dinamite “todo el capital político”.

   En La Nación, mientras la crónica principal del domingo dice que aunque Cambiemos busca mostrar “cohesión” hay una “creciente tensión”, Morales Solá repite lo de Kirschbaum incluso en el título: “Macri tiene que controlar la economía”. Y aunque le achaca al kirchnerismo (cuándo no) el clima de desánimo que castiga al país, se ve obligado a reconocer que la situación de Macri no es buena. ¿Razones? Son “las sensaciones de los mercados”, el “pánico de los compradores compulsivos de dólares” y “el activismo político de los hombres de negocios”.

   Se queja: los empresarios que piden el plan V ayudan a Cristina y debilitan al presidente. Y además, ni Macri ni Vidal quieren ese cambio. “¿Por qué insisten?”, pregunta al borde de la angustia.

   Luego hace un elogio del ajuste aunque advierte que el macrismo aún debe la reforma previsional y la reforma laboral, anhelos permanentes de las castas dominantes y sin duda objetivo principal para un próximo período macrista. Y aunque pone en duda la encuesta de la consultora Isonomía, que dio a Fernández de Kirchner ganadora en segunda vuelta por nueve puntos, Morales Solá reconoce que la economía debe mejorar y quiere insuflar esperanzas: dice que en abril la inflación ya mostrará mejoras, algo que no constata ninguna familia argentina, para las cuales poco importa el número que el gobierno resuelva mostrar.

   No coincide, a vuelta de página, otro columnista de La Nación: Martín Rodríguez Yebra dice que eventualmente habrá una mejora en mayo, y que en tanto el oficialismo tiene problemas para “desterrar el plan V”, y que las desmentidas sobre el retiro de Macri son evidencia de debilidad. Y aunque Macri, Vidal, Larreta y Peña desmienten y desmienten, hay sectores del oficialismo que no desestiman una “jugada extrema de última hora”.

   “Jugada extrema” por la que por caso había jugado el miércoles Fernando González, de Clarín: le da a Macri apenas un mes para resurgir, menciona que Vidal es aplaudida por los empresarios y que es mejor candidata y que Larreta tiene pánico a la segunda vuelta. Macri será candidato en octubre, avisa, solo “si el plan funciona”. “El presidente dispone de algunas semanas”. Para más, Vidal tiene virtudes que Macri no puede exhibir: no es millonaria y no tiene familiares que hayan pagado coimas, elogia González, aunque omite mencionar que la heroína endeudó a la Provincia a niveles destructivos y que está hasta las manos con el lavado de dinero y la usurpación de identidades para las campañas 2015 y 2017.

   Un Morales Solá distinto al del domingo se había pronunciado a mediados de semana: “Macri no puede soportar dos meses más de inflación de 4 por ciento”.

   Aunque errática y desmañada, la línea editorial de ambos diarios trae un mensaje de fondo incluido en cuanta oportunidad tienen: la “volatilidad”, la “desconfianza de los mercados”, el riesgo país, el derrumbe de los bonos, etc. etc., es todo culpa de Ella. En esto el relato es continuado, tiene mecanismos definidos, enunciados conocidos y probados, y esto no puede sorprender: es una matriz discursiva que está en uso desde hace más de una década.