Estafa anunciada (y blindada)

La estafa electoral que está consumando el macrismo con la manipulación del escrutinio de las elecciones del domingo 13 estaba preanunciada en varias medidas adoptadas por el Poder Ejecutivo, desconociendo recomendaciones de la justicia electoral, afirma Horacio Verbitsky en una nota en Página/12.
 

  
 
  Esta maniobra de manipulación, que según el artículo asomaba en una serie de indicios, e incluso en advertencias hechas por sectores de la oposición, comenzó a aplicarse el domingo por la noche con el encubrimiento de una arrasadora mayoría de medios de comunicación.
 
   Los títulos televisivos (“zócalos”) comenzaron a acompañar segundo a segundo el relato macrista del resultado electoral: triunfo amplio del oficialismo, derrota de Cristina Fernández de Kirchner en la provincia de Buenos Aires, derrota de los gobernadores que el poder central no logra someter totalmente y triunfo de peronistas “buenos”, como el siempre mencionado Juan Manuel Urtubey, de Salta, objeto de elogios exaltados en las columnas políticas de los medios de la élite gobernante, Clarín y La Nación en especial.
 
   Los títulos, crónicas y “análisis” de los diarios del lunes siguieron el mismo tono. Sobre la manipulación de los datos que Verbitsky describe en su nota no hubo, en los medios oficialistas, la menor observación crítica. Las advertencias y denuncias hechas por voceros opositores fueron ocultadas o, con el paso de las horas, ridiculizadas.
 
   También obtuvo blindaje amplio la respuesta dada por la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y otros responsables directos de la manipulación, cuando intentaron responsabilizar a la oposición, mencionando las críticas al proyecto oficialista de uso de boleta única electrónica.
 
   Esta reacción comporta una segunda manipulación, porque en los comicios del domingo no se apuntaron inconvenientes con las boletas, su uso, el conteo por mesas y el resto del mecanismo: lo que hubo fue una orden política para paralizar el escrutinio cuando la derecha gobernante vio que el resultado le era adverso.
 
   La nota completa de Verbitsky está disponible en este enlace: