Fracasa el país, no fracasa Macri

El desastre causado por el macrismo, en todas sus facetas y bandas, alrededor del partido entre River y Boca, es tomado por los medios que lo sostienen para un enésimo acto de encubrimiento al poder: esto pasó porque es un país inculto, violento, “adolescente”, país “barrabrava”. Se oculta que un puñado de funcionarios y dirigentes, empezando por el presidente, y todos macristas -incluyendo a los de River-, son los responsables políticos y operativos.

   Cuatro días después del desastre, el miércoles 28.11, el diario Olé, del Grupo Clarín, pone en tapa la leyenda “El fracaso argentino”, en la línea “país culpable”.

   Apenas se vieron el sábado las imágenes de la emboscada a la que fue enviado el ómnibus de Boca, como dijo el chofer de ese club, los relatores y comentaristas aliados del macrismo -de las señales televisivas partícipes del negociado de la privatización- comenzaron a lanzar el discurso de la falta de educación, del país inculto, de la Argentina incorregible. Solo unos pocos minutos pudieron sostener el discurso quienes trataban de preguntar cómo el ómnibus fue enviado por ese trayecto, cómo no estaba la protección que siempre está para estas situaciones, cómo nadie se comunicó con la unidad.

   Se centralizó el discurso contra los barrabravas como único actor responsable, en línea con lo que fue la estrategia inicial: el ómnibus fue atacado como represalia de la barrabrava de River por el allanamiento precedente, un relato que hizo propio el jefe de Gobierno Rodríguez Larreta y el presidente Macri, pero que ya casi nadie pudo sostener, porque hay evidencias de que los agresores no eran de la barrabrava de River, que estaba en otra ubicación -donde, por otra parte, tampoco debía estar-.

   Ya el domingo Clarín se lanzó a poner a casi todos los argentinos en el mismo plano de culpas y responsabilidades. Una nota firmada por Fernando González habla de “fallos de los dirigentes y de la sociedad”; “el problema es la Argentina, país barrabrava”; “200 años adolescente”, país que “no puede controlar marchas piqueteras”.

   Y aunque luego se permite la osadía, infrecuente en Clarín, de hablar de fallos en el dispositivo de seguridad, remata con la previsible “responsabilidad K”. Cristina Fernández de Kirchner, tipeó, “financió” a los barrabravas, diferente al pobre Mauricio, al que “le cuesta” erradicarlos.

   La línea la repite Roa el lunes en el mismo diario, “país malogrado”. Muy parecido a lo de Jacquelin en La Nación el mismo día, quien habla de un Macri “triste”, olvidándose claro de todas las causas judiciales que el hoy presidente tuvo por colusión con la barrabrava de Boca. Menciona cierta falta de coordinación, con la Prefectura (de Bullrich) quieta al pasar el micro, con los de Bullrich diciendo que nadie les avisó que el micro venía, etc.

  Un poco más duro el tono de Carlos Pagni el martes en La Nación: pone en juego palabras como impericia, corrupción, barras, política y clubes. Pero claro, da al presidente como perjudicado, no como responsable.

   El martes volvió a escribir Roa en Clarín, para apuntalar el ya muy desacreditado relato macrista: todo se debió al operativo anterior al sábado contra la barrabrava de River. El problema, dice, fue que no fueron atendidos indicios de la reacción, y esto es por lo que paga el ministro de Seguridad de la ciudad, Ocampo.

   Todo este batallón, el principal, debidamente escoltado por cronistas, comentaristas, relatores, opinadores, panelistas de horas y horas de “debates” televisivos, omite el nudo central de estos hechos:

-Macri maneja la AFA, con un presidente que es funcionario de su gobierno, Tapia, y maneja Boca con Angelici, con quien se reúne mucho más que con cualquier ministro del gabinete, como escribió Pagni en La Nación meses atrás.

-La ministra de Seguridad, Bullrich, fue designada por Macri. Al ministro de Seguridad de la ciudad, Ocampo, lo puso Angelici. Todas las fuerzas de seguridad intervinientes están en manos de funcionarios macristas. Los fiscales intervinientes están en una estructura que maneja el macrismo (Ocampo está de licencia como jefe de los fiscales).

-El presidente de River es macrista confeso. Dijo que “banca a muerte” a este gobierno, y que dialoga con la ministra Bullrich. Sabiendo perfectamente quién es Angelici, firmó el sábado con él un “pacto de caballeros”, prestándose a la farsa. La directiva de River es mayoritariamente macrista. Las 300 entradas halladas a Godoy fueron entregadas por alguien de la dirigencia de River, según  dice el fiscal interviniente, que en línea con el relato oficial también quiere poner el ataque al micro como “reacción” al allanamiento.

-Todos estos opinadores, relatores, comentaristas y panelistas tienen un discurso organizado que ubica como eje del mal a los barrabravas, los clubes y “la política”. Omiten quirúrgicamente que Macri, Angelici, D’Onofrio y la inmensa mayoría de los máximos dirigentes de los grandes clubes son empresarios. Es una categoría jamás mencionada, es una protección netamente clasista.

28/11/2018