Globo se saca la careta y marcha contra Dilma

Dilma y Lula

Un acto muy singular de sinceridad de uno de los directivos principales de Globo, empresa dominante en la comunicación en Brasil: anunció que irá a una marcha por la destitución de la presidenta Dilma Rousseff.

   El diario digital brasileño “247” informó que Erick Bretas, director de Medios Digitales del conglomerado Globo, hizo el anuncio en su espacio en Facebook: concurrirá el 15 de marzo en Río a una manifestación de la oposición para pedir el “impeachment” (procesamiento o juicio político) de la jefa del Estado, quien ganó las elecciones hace apenas cuatro meses y comenzó su segundo mandato hace menos de dos.

   El “impeachment” es una figura del derecho anglosajón. Significa el procesamiento de un funcionario a través del Congreso. En caso de condena, debe dejar el cargo.

   El Congreso brasileño puso en marcha un procedimiento de este tipo en 1992, contra el presidente Fernando Collor de Mello, acusado de corrupción. A fines de ese año, antes de que el proceso pudiera avanzar, Collor de Mello presentó la renuncia al cargo, y la presidencia fue asumida por Itamar Franco.

   La manifestación del 15 de marzo es convocada bajo la consigna “Fuera Dilma” y, como toda acción que proviene de las usinas opositoras de activismo, es presentada como una convocatoria “espontánea” de la “ciudadanía”.

   El grupo Globo, de la familia Marinho, es la más fuerte oposición a los gobiernos del Partido de los Trabajadores, los dos primeros períodos de Luiz Lula da Silva y los que siguieron de Dilma. Claro que esta lucha política se hace en nombre del ejercicio del periodismo y su supuesta neutralidad, es decir que el discurso es el mismo que expresan el Grupo Clarín, en Argentina, y los conglomerados de medios de otros países de la región que tienen posición dominante, como en Uruguay, Chile y Venezuela.

   Las tácticas se parecen: presentar noticias que hagan que la población perciba una situación catastrófica, llena de peligros; ignorar las acciones del gobierno en beneficio de los ciudadanos, censurándolas, publicándolas en espacios mínimos y frecuentemente ridiculizándolas; y empujar de manera sostenida a los dirigentes de la oposición, dándole espacios sólo a aquellos que defienden los intereses de las minorías y se avienen a seguir las tácticas de las empresas.

   Sin embargo, todo esto se hace desde una proclamada “independencia” periodística, por la “verdad” y presumiendo de neutralidad política.

   Esta impostura, que las empresas sostienen con habilidad singular, manteniendo cautivas a sus audiencias, fue rota por este directivo de Globo, que se sacó la máscara: quiere el “impeachment” de la presidenta Dilma por las acusaciones de corrupción en la empresa estatal Petrobras, la más grande del país.

   La jefa de Estado no negó que exista corrupción en la empresa y removió a funcionarios, al tiempo que avisó que el problema se remonta muchos años atrás, a los gobiernos de corte neoliberal que el Grupo Globo apoyó, como el del presidente Fernando Henrique Cardoso.

   Expertos en comunicación y medios identificados con el gobierno demostraron que las acusaciones de corrupción en Petrobras que recaen sobre directivos y funcionarios que responden a otros signos políticos son ocultadas groseramente por los medios tradicionales. O no publican la noticia, ni sus nombres y fotografías, o lo hacen en espacios relegados y pequeños.

   Ahora Bretas, en su sinceramiento, rechazó que deban investigarse actos de corrupción en Petrobras en el pasado, que involucran a la gestión de Cardoso.

     El diario digital “247” escribió, al presentar esta noticia, que Globo busca hace tiempo desplazar del poder a Rousseff, y que la táctica principal es la de difundir noticias que apuntalan la sensación de un país sumergido en el caos.

   Agrega que la Universidad de Río de Janeiro hizo un estudio que demuestra que hay una desproporción abrumadora entre los grandes títulos y despliegues sobre hechos negativos y, aisladamente, uno “neutro”.

   Bretas dice ahora que irá el 5 de marzo a Copacabana, en Río de Janeiro, donde está convocada una manifestación contra Rousseff, que el grupo Globo alienta sin descanso, como acaba de suceder en la Argentina con una marcha de oposición convocada por un grupo de fiscales, varios de ellos acusados de toda clase de anomalías en su función.

   El empresario dice que no respalda “cuartelazos”, por lo que hace falta, agrega, una “presión popular para salvar a Brasil”.

   El proyecto de “impeachment” es alentado por fuerzas conservadoras y se multiplica por vías electrónicas, en las que Globo tiene también un gran predominio.

   Globo no está solo en este proyecto destituyente. Por caso, la versión en portugués del diario El País, del Grupo Prisa de España, publicó el 30 de enero de 2015 un artículo bajo el rótulo engañoso de “análisis” que dice que el senador José Serra, del partido de oposición PSDB, pronosticó que la presidenta no llegará al fin de su mandato. El artículo lo define como “un político de peso y prestigio nacional e internacional”.

   Y agrega: “Según sus afirmaciones, obtenidas también por el competente periodista político del diario O Globo Ilimar Franco, el senador Serra compara el ‘ambiente de desgobierno agravado por la crisis económicas y por las denuncias de corrupción con los vividos por los ex presidentes Janio Quadros y Joao Goulart en los años 60, cuando ambos terminaron renunciado a la presidencia”.

   Las similitudes con lo que sucede en Argentina son pavorosas. Por ejemplo, este mismo artículo de El País habla de Rousseff como una mujer de temperamento duro, “que no acepta nunca un error y que ama el poder”.

   La complicidad total entre Globo, medios internacionales y fuerzas conservadoras locales queda en evidencia en este artículo.

Pueden verificarlo en: http://brasil.elpais.com/brasil/2015/01/30/opinion/1422647442_830138.html