Habemus comunicación alternativa

La revelación del enorme escándalo de aportantes truchos en la provincia de Buenos Aires demostró que el blindaje mediático hegemónico es eficaz solo en la medida en que el público y los medios de comunicación alternativos abandonen su compromiso con la verdad frente a las corporaciones.

 
   Por María del Carmen Gallo
 
Prueba de ello es la producción periodística que encabeza Roberto Navarro que, a pesar de su situación marginal, fuera de los medios de aire y por cable o satélite, lidera la grilla de consumo informativo no tradicional vía internet junto a otras opciones como El cohete a la Luna, Contraeditorial, Infosiberia e Infobaires, entre otros.
 
Medios como Clarín y La Nación finalmente tuvieron que hacerse eco de la publicación del periodista Juan Amorín sobre el posible lavado de dinero en los aportes para la campaña 2015 y 2017 de Cambiemos ya que, vía redes sociales, el tema se había viralizado de forma impensada.
 
No es cierto que no hay vida después de la televisión de aire y del cable. La portación de un celular por habitante implica el acceso al derecho humano de buscar, recibir y difundir información a través de las nuevas vías como son WhatsApp, Internet, Facebook, Twitter e Instagram, por decir algunas destacadas.
 
Se sabe que la información es poder y que el acceso a la verdad es condición para obrar en consecuencia, ya lo dijo “el gran diario argentino” alguna vez en su portada, y tal vez a causa de esa premisa es que el papel de los usuarios de redes sociales resulta significativo en esta nueva dinámica informativa.
 
Folletos, banners, cartelería, impresiones, fueron relegados a un segundo plano gracias al uso casi compulsivo de los dispositivos móviles, los datos se convirtieron en un nuevo capital aprovechado para los contenidos de los sectores menos favorecidos por la pauta oficial. 
 
Hay herramientas disponibles, no está todo perdido, hay sitios y hay calidad si se busca entre las múltiples opciones. El escollo quizás sea el financiamiento, y para eso también hace falta creatividad: algunos lo sortearon, otros siguen intentando. La verdad está ahí afuera.