Hasta siempre, Colo

Comunicadores de la Argentina (COMUNA) despide con infinita tristeza al Colo, el compañero Norberto Colominas, un comunicador mencionado siempre con afecto y admiración por numerosos trabajadores, integrante de nuestra agrupación. El Colo, un tipo fusionado con pasión, para bien y para mal, con la suerte de todos los compatriotas bien nacidos.

 

   Tras su fallecimiento en el Hospital Durand de Buenos Aires, vienen sucediéndose recordaciones y evocaciones por todo lo que el Colo aportó a la comunicación y a la política en su sentido más amplio, más de una vez a costa de sus perspectivas y bienestar personales.

   La escritora María Seone, ex directora de Radio Nacional, evocó: “Trabajé con él desde El Periodista de Buenos Aires. Tuve el honor de tenerlo como compañero y amigo a lo largo de los años. Era un periodista talentoso, de fuste, con valores éticos profundos, y un defensor de las mejores causas humanas”.

   “Fue militante de la vida, la democracia y la solidaridad. Su libro inédito, ‘Marx en Buenos Aires’, un trhiller histórico-policial, espera un homenaje póstumo a este gran periodista, compañero de COMUNA, al que extrañaremos por su cultura, su apego a la amistad y su compromiso con las ideas de un país mejor”.

   Los familiares informaron que el Colo, con 69 años, murió a raíz de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica con insuficiencia cardíaca que padecía, y que poco tiempo atrás lo había forzado a una hospitalización de 45 días.

   Se había recuperado de ese trance. “Estoy de vuelta”, tecleó en el correo interno de COMUNA y a los amigos, que los tenía y muchos.

   Cualquier resumen de su actividad periodística, y a través de ella de su compromiso con los sueños de un país más justo y equitativo, resulta insuficiente.

   Algunos conocidos y amigos lo intentaron y lo intentarán, se lo recuerda desde el portal de Télam, agencia por la que tuvo su paso profesional; el “Colo” trabajó también mucho tiempo antes en El Cronista Comercial, donde compartió actividad y vida con Roberto “Tito” Cossa y Osvaldo Soriano, entre otros.

   La dictadura cívico-militar que asaltó el poder en 1976 lo detuvo y, al recuperar la libertad, marchó al exilio en España. Regresó con la democracia y continuó con su compromiso profesional en varios medios.

   En su actividad siempre intensa se inscribe también el libro “Cabezas. Crimen, mafia y poder”, que escribió con Enrique Sdrech.

   Otro “comunero”, como nos decimos entre nosotros, Santiago Varela, lo saluda así: “Norberto ‘el Colo’ Colominas fue un periodista de alma, de corazón, de todo el cuerpo. Sufrió exilio, persecución, mishadura. Nunca lo vi perder la sonrisa. Tuve la suerte de hablar hace poco con él. Parece que se estuviera despidiendo. Seguro que sabía algo, que tenía la primicia… así son los periodistas. Mi recuerdo para ‘el Colo’”.