José de San Martín, amigo del terrorismo mapuche

“Ustedes son los verdaderos dueños de este país”. Así les dijo el general José de San Martín cuando pidió permiso y colaboración a los pehuenches y mapuches cuando preparaba el paso de los Andes para llegar a Chile. El sociólogo Jorge Elbaum recupera estos hechos que desmienten las mil patrañas lanzadas en estos meses por voceros del macrismo.

   La manipulación a la que se lanzó el oficialismo -escoltado férreamente por los medios afines- desde la muerte de Santiago Maldonado el primero de agosto en Chubut, en medio de un operativo represivo ilegal de la Gendarmería, incluye rechazar las reclamaciones por la tierra, ridiculizándolas.

   Las maniobras conllevan asimismo la estigmatización de los mapuche como peligrosos, rehenes de una supuesta organización terrorista de dudosa existencia, la RAM, sigla que según dirigentes comunitarios del sur andino es usada con oportunismo político por agentes de inteligencia del Estado coludidos con los grandes propietarios de tierras que, como es sabido, siempre buscan expandirse.

   Elbaum abordó la recordación histórica en una nota en Página/12, en la que recuerda que esta campaña del oficialismo y sus cómplices incluye negarle a los mapuche la condición de argentinos, amén de haberles adjudicado un plan para extinguir al Estado argentino, de paso también el chileno, y para fundar una nación propia.

   “La expatriación simbólica requiere, para su difusión y ‘éxito’, obviar y/o prescindir de la historia. Sin embargo, algunos ejemplos poco recordados sirven para superar las falsificaciones en boga, coherentes con la estilística xenófoba del actual gobierno (cuando se trata de sujetos pobres) y de admiración desmesurada cuando se refiere a sujetos acaudalados pasibles de convertirse en inversores”, escribe.

   Así, apela a la historia para recordar las acciones emprendidas por el general José de San Martín en Mendoza, a principios de 1816, cuando desempeñaba el cargo de gobernador intendente de Cuyo.

   San Martín, estando en el campamento de El Plumerillo, solicitó un “parlamento” con el cacique más anciano de los pehuenches y mapuches —colectivos étnicos que hablan la misma lengua—, conocido con el nombre de Ñacuñán. “En ese ‘parlamento’ (término con el que se denominaba entonces el encuentro entre jefes de dos grupos nacionales), San Martín le solicitó autorización para atravesar sus tierras y colaboración militar para el cruce del ejército libertador”.

   La nota, que profundiza en estos antecedentes históricos, está disponible en este enlace:

   http://www.elcohetealaluna.com/posverdades-patagonicas/