La bomba está casi lista

Próximamente, sin duda a tiempo de impactar en la campaña electoral, el dispositivo en el gobierno lanzará la bomba contra Cristina Fernández usando el fotocopiazo: Bonadío dirá que ella organizó o tuvo pleno conocimiento de compras de bienes atribuidas a Muñoz, ex secretario de Néstor Kirchner, en Estados Unidos. Clarín y La Nación, sin cuya participación la maniobra sería imposible, apuran “revelaciones”.

La fecha de impacto no parece aún completamente definida. Una posibilidad es mayo, con una resolución de elevación a juicio, para que a partir de allí la cosa se mueva en títulos hasta octubre.

Clarín y La Nación vienen publicando textos calcados: se “arrepintió” Carolina Pochetti, viuda de Muñoz. Bonadío y su gavilla la tienen en ablande desde octubre, cuando la metieron en la cárcel. Ambos diarios explican lo mismo: lo primero que tiene que hacer es desmentirse a sí misma y borrar lo que ya declaró: que no sabe nada de los movimientos atribuidos a Muñoz.

Ella “debería decir” dónde está el dinero, escribió Salinas en Clarín el viernes. “Inculpar al verdadero dueño de los dólares”, tecleó Gabot en La Nación, en referencia al “matrimonio”, el mismo día. Y, ¡oh sorpresa!, Bonadío no le obsequiará ningún beneficio a esta señora “si los dichos no son contundentes”.

El juez no es el genio que ideó estas acciones: Estados Unidos analiza compras de bienes atribuidas a Muñoz en ese país, mira cuentas y movimientos, hay una “task force” que “está trabajando intensamente para establecer qué hicieron los Kirchner en los Estados Unidos con su dinero mal habido”, como ya sentenció el domingo 20 de enero Morales Solá en La Nación.

Ambos diarios, con firmas diversas, coinciden en hablar de 70 millones de dólares. Las “novedades”, escribe Van der Kooy este domingo 27, “cerrarían el escape” de Cristina.

La elevación a juicio será posiblemente en mayo, puesto que “el gobierno no desea demasiadas dilaciones”, dice con singular desfachatez.

En fin, como Bonadío y Bullrich no fueron capaces hasta ahora de mostrar la foto de fajos de dólares salidos de una bóveda, un subsuelo, una caja secreta, un contenedor en el desierto, un hueco en una pared, la solución a esta carencia la dará Tío Sam.

Sacando estos anuncios de campaña electoral, la gran mayoría de espacios editoriales, de “análisis” y opiniones de ambos diarios se abocó a Venezuela, no tanto por repentino latinoamericanismo y preocupación por la suerte de su gente, sino porque esa crisis sirve para repetir por enésima vez las diatribas contra el kirchnerismo y todo quien exprese la más mínima disidencia con el programa estadounidense para ese país.

La línea de “argumentación” no encuentra límite ni conoce decoro: en la fórmula “se robaron un PBI o dos”, aplicada en cabotaje, Clarín escribió que solo los militares chavistas “robaron cientos de miles de millones de dólares”, firmado el jueves por el “analista especializado” Cantelmi.

Y, haciendo copiar y pegar con las palabras oficiales de la Casa Blanca, Gambini, editor del mismo diario, escribió que “el nuevo líder opositor necesita que la gente siga en las calles”.

Y Morales Solá, pisoteando su aire presuntuoso de tipo reflexivo y que dice cosas elaboradas, retoma el domingo el eslogan: con el kirchnerismo, Argentina “iba a convertirse en Venezuela”, pero Macri nos salvó a todos.

A pesar de esta formidable ligereza política y geopolítica, propia de una mesa de trasnochados en un café o de una peluquería de Recoleta, hay que tomar en cuenta que esta persona abreva en la embajada. En su nota dice que hay “expectativa internacional”, espera por “un hecho decisivo que volcaría definitivamente la situación” en Venezuela, lo cual sucederá “en los próximos días”.

Estos despliegues sirven para darle continuidad a la estrategia de los sectores que controlan el poder en el país: sepultar a tercer o cuatro plano toda referencia al desastre económico en curso.

Y si hay pésimas noticias, pues las convierten en positivas, y tienen también una matriz para ello. El índice inflacionario de 2018 fue usado por Clarín para decir que el aumento del costo de vida “desciende”. Siguiendo este modelo, La Nación, ante el gigantesco corte de energía del martes, imposible de ocultar y que representó otra desmentida al relato oficial que explica los tarifazos para que haya “inversiones” y el servicio mejore, acompañó con un título: “menos cortes que en otros veranos”.