La falacia del “periodismo independiente”. Charla en UNM

Bartolomé Mitre consiguió su casa y fundó su diario, La Nación, con empresarios beneficiados con contratos con el Estado. Es el punto de partida que la historiadora y escritora Araceli Bellotta mencionó para hablar de la falacia del “periodismo independiente”, en una exposición en la Universidad Nacional de Moreno, que compartió con el experto Luis Lázzaro.

  

 

Por Virginia Mileto

La casa de estudios del oeste del Gran Buenos Aires, que está en el grupo de las repudiadas por la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, por ser más cercanas a la población más pobre, abrió con ambos especialistas un ciclo de charlas organizado conjuntamente por la Agrupación 19 de Febrero y el Centro de Estudiantes de la UNM, 100% Estudiantes.

El ciclo contempla un encuentro cada mes, al que pueden acceder todos quienes deseen interiorizarse sobre temas referidos a la comunicación. Es gratuito y abierto a la participación de la comunidad.

En el primer encuentro expusieron Araceli Bellotta, periodista, historiadora y escritora, quien se refirió a la historia de los medios de comunicación en Argentina, desde 1810 a la actualidad, y la relación entre la prensa, los partidos políticos y la sociedad. Y Luis Lázzaro, profesor de Derecho a la Comunicación de UNM y miembro de la Coalición por una Comunicación Democrática, quien expuso acerca de la comunicación en la era digital, la modificación por decreto de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522) y el proyecto de ley de la convergencia.

Bellotta analizó el papel de la prensa llamada “independiente”: “Es muy interesante este planteo actual que se dio en los últimos años sobre la prensa independiente, prensa no independiente, prensa militante. Hay que decir que los medios de comunicación, que en el principio de nuestra historia eran los diarios, nunca fueron independientes, ni en 1810 ni ahora. De hecho, el cambio político de los últimos años muestra que lo que se criticaba como prensa militante del gobierno anterior, resulta que ahora hay otra prensa militante de este gobierno, así que realmente ese planteo era un planteo bastante falaz”.

Se refirió también a los comienzos de la prensa en Argentina: “En estas tierras el primer periódico oficial fue La Gazeta, existían otros antes editados por Hipólito Vieytes o por Belgrano, donde trataban como podían, porque además estaban bajo la égida del Rey de España y el Virrey aquí, iban difundiendo las ideas en boga entonces, que tenían que ver con la producción, con el comercio, las ideas que habían surgido en la Revolución Francesa y demás. Pero lo cierto es que todos los periódicos que iban surgiendo, incluso otros que habían surgido antes en América, tenían que ver con la difusión de alguna idea, ninguno era información pura, por informar, sino que tenían función de propagar algún pensamiento. Por lo tanto, nunca fueron independientes”.

El diario La Nación y un comienzo ligado a la corrupción estatal

Bellotta explicó cómo fue que surgió el diario La Nación: “Cuando Mitre deja el poder en 1868, cuenta la historia oficial que al año un grupo de amigos junta unos dineros para comprarle una casa, que es la casa que sigue estando en Buenos Aires, que es el Museo Mitre, en la calle San Martín. Ahora, ¿quiénes eran esos amigos? Eran todos proveedores del Estado, habían sido proveedores del Ejército durante la Guerra del Paraguay, de manera que utiliza toda esa influencia que él había acumulado siendo presidente para que le compren la casa y para que después hagan la sociedad anónima con la que el diario La Nación va a subsistir. Es llamativo porque este diario, la “tribuna de doctrina” como dice su frase, habla de un Estado liberal, habla de la independencia empresaria, habla de que el Estado no se tiene que meter y en verdad el diario mismo es una muestra de que ha nacido, se ha desarrollado y ha vivido y sigue viviendo gracias al Estado”.

Y agregó que “algo similar ocurrió cuando surgió el diario Clarín en el año 1945, aparece con un planteo supuestamente apolítico, con el tema del desarrollo de la industria, pero luego deja rápidamente esa postura y participa en los esquemas de poder”.

Por su parte, Luis Lázzaro analizó el pase de la monomedia a la multimedia: “Desde los medios gráficos iniciales, la discusión durante mucho tiempo en el mundo fue en qué momento abrirles la puerta para que también fueran dueños de emisoras de radio y televisión. Esa fue la discusión en la Argentina hasta 1989, con la Ley de reforma del Estado y privatizaciones, donde finalmente este sector de la comunicación que tenía un proyecto de poder y vinculado a sectores dominantes, logra vencer la barrera regulatoria que le impedía como medio, como por ejemplo el diario Clarín, que ya tenía Papel Prensa, quedarse con canales de televisión y emisoras de radio. Y el primer movimiento entonces, de la concentración, va a ser este pase del monomedia al multimedia, es el primer movimiento de la concentración y de la convergencia”.

Lázzaro aclaró que ese movimiento, en muchas partes del mundo, todavía sigue siendo tema de discusión: “En los Estados Unidos, donde no se le permite al periódico tener un canal de televisión o una emisora de radio, tiene que ver justamente con esta amenaza que es para la opinión pública y para la democracia permitir la concentración, permitir que una sola voz editorial, que una sola opinión manipule y maneje las distintas formas a partir de las cuales se accede a la información y luego también con la radio y la televisión a la cultura, al entretenimiento, que también son expresiones del pensamiento humano”.

En ese sentido, en cuanto al rol de la juventud en estos tiempos de medios dominantes, Araceli Bellotta recordó lo que dijo el papa Francisco, a través de un video reciente, a los jóvenes católicos que se encontraban reunidos en Rosario: “No les crean a los que dicen que la historia ya fue y que todo empieza ahora, te la vendieron si te crees eso, vayan a las raíces, busquen desde ahí y desde ahí construyan, porque si no la construcción va a ser equivocada; y se está refiriendo a esto, a la importancia de la historia, y luego vemos lo que hacen los medios de comunicación hoy, que van apoyando con su discurso toda esta cuestión de hacernos perder las raíces, porque tenemos raíces”.

 “Por suerte el pueblo argentino en algún lado tiene raíces, por algo dijeron FMI y ya a todos se nos pararon los pelos, y tiene que ver con la historia, con aprender de nuestra historia”.

Acerca de los cambios sobre la legislación que realizó el actual gobierno, Lázzaro explicó que “lo primero que hace es eliminar la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) que había creado la Ley 26522, en cuyo directorio había solamente dos representantes del Poder Ejecutivo sobre 7, había tres representantes del parlamento y había dos de las provincias y las universidades en un Consejo Federal que funcionaba con 38 representantes, donde estaban los trabajadores, los empresarios, las provincias, las universidades, los pueblos originarios, las cooperativas. Y este Consejo Federal designaba dos de los siete directores. La reforma que hace el macrismo, cuando llega al poder, es desarticular esa estructura, quitar las instancias de participación federal y poner en el directorio cuatro representantes del Ejecutivo sobre siete, a lo cual le suma tres del sector parlamentario, asumiendo que uno de los tres va a pertenecer al mismo color político del gobierno. Tenemos una mayoría automática de 5 sobre 7”.

La fusión Cablevisión-Telecom

Luis Lázzaro explicó lo que implica la fusión de estas empresas: “Telecom, con una facturación de 12 mil millones de dólares anuales, y Cablevisión con 1.500 millones de dólares anuales. Estamos hablando de negocios que tienen la particularidad que no es sólo el enorme negocio económico que tiene hoy manejar estos recursos electrónicos, que son el punto más dinámico de la economía, pero tienen el problema de que además son los principales elementos de transmisión de la información y la cultura. Entonces, en principio, lo que hace este nuevo ente que es Enacom, es autorizar esa fusión, que en realidad viola un montón de principios que estaban antes en la Ley Argentina Digital y antes de la reforma en la 26.522 y lo manda a defensa de la competencia. Pero esa no es materia de defensa de la competencia. Porque la Constitución, la legislación comparada, todo lo que nosotros miremos, nos va a enseñar que la información y la cultura son bienes sociales que hay que protegerlos de otra manera distinta que un calefón o un lavarropas”.

Ya sobre el cierre de su exposición, Bellotta hizo hincapié en la importancia de los medios de comunicación: “La ley de medios, que se había sancionado en el gobierno anterior, abría un panorama y daba oxígeno para que pudiera haber muchas voces, porque si no pasa lo que pasa ahora. Por eso fue una de las primeras cosas que atacaron, ponerle un cepo a la ley de medios para que las voces no se multipliquen. Creo que esta conjunción de enseñanza de la historia y los medios de comunicación es un punto a importante que no tiene mucha investigación, porque no hay muchos divulgadores de la historia y son necesarios, porque me parece que hoy en la construcción del presente la historia es una herramienta política importante para utilizar”.

Por su parte, cerca del final de esta primera charla, Lázzaro apeló a la “defensa de nuestra intimidad, de nuestra privacidad, en defensa de nuestro derecho a comunicarnos sin sistemas que estén buchoneando lo que hacemos o no hacemos, en defensa también de nuestra propia identidad social, política, cultural y de la soberanía que tenemos como país, es que necesitamos retomar aquellas banderas que dieron origen en su momento a la lucha de la sociedad civil por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, civil y política, porque claramente ahí había también una voluntad política de avanzar sobre eso”.

 “Hoy tenemos que retomar esa perspectiva, asumiendo que estamos en un contexto nuevo, en un escenario donde la convergencia y la concentración vuelven a amenazar nuestro derecho a la libertad de expresión, nuestro derecho de acceso a la información, nuestro derecho a buscar con libertad los contenidos que queremos buscar, y que por lo tanto son parte de esta nueva etapa y eso es lo que tratamos también de trabajar y de reflejar en las clases, en nuestro laburo académico, para formar esa conciencia que nos permita el día de mañana revertir esta situación, y recuperar herramientas que pongan las posibilidades que la tecnología tiene al servicio de un proyecto de país más inclusivo y con más justicia”.