La información oculta detrás del “ejemplo” del modelo chileno

La información y opinión hegemónica que durante años promocionó el “éxito” del modelo chileno como una forma de denostar a los gobiernos tachados de “populistas” se apoya en una censura pertinaz de los problemas profundos que afronta ese país. Extracción a mansalva y daño ambiental es uno de ellos.

   Los “inversores” extranjeros, tan invocados por el gobierno macrista como panacea para la economía del país, tienen en Chile campo libre para un extractivismo salvaje, que está generando conflictos políticos y sociales a la flamante gestión del empresario derechista Sebastián Piñera.

   Es el caso de bahía de Quintero, una ciudad y comuna de la región de Valparaíso, centro del país, donde la población y los pescadores artesanales protestan por las actividades de una planta de Oxiquim, filial local de la multinacional Sintex, y por su proyecto de construcción de un muelle que necesita para sacar del país el cobre que extrae.

   Los gases contaminantes emitidos por una planta que Oxiquim posee en Quintero obligaron a la hospitalización de 300 personas en los últimos días de agosto.

   El diario local UChile informó que Aníbal Vivaceta de la Fuente, médico de la Universidad de Valparaíso que se dirigió voluntariamente a prestar ayuda en la emergencia, declaró que “los equipos médicos del hospital de Quintero se encontraban trabajando a ciegas, porque no sabían a qué tipo de elementos se estaban enfrentando”. 

   Los habitantes sufrieron mareos, náuseas, fuertes dolores de cabeza y desmayos por los gases emanados por esta empresa, cuyas actividades fueron una y otra vez aprobadas por el “control ambiental” del Estado, tanto por la gestión anterior, de la presidenta Michelle Bachelet, como por la actual.

   Paul Walder, periodista chileno que publica en numerosos medios, escribió: “El modelo chileno y sus altas tasas de rentabilidad sólo puede mantenerse y crecer bajo una institucionalidad que tolera la explotación, humillación, enfermedad y muerte”.

   En una nota publicada en el espacio Nodal, Walder hace notar la paradoja dada en que la población que aprueba mediante sucesivas votaciones un modelo que permite a las empresas privadas apropiarse de la riqueza, doblegar los controles y dañar el ambiente de manera dramática, se lanza ahora a las protestas, incluyendo cortes de ruta.

   El de Quintero es un eslabón más en una conflictividad frecuente en Chile, que sin embargo es ocultada por un flujo de información y opinión dominado por medios que están al servicio de los intereses de grandes corporaciones, como las agencias de noticias, canales internacionales de televisión y grupos de diarios que publican las mismas noticias y los mismos enfoques.

   Walder expresa: “El mismo Piñera, con más o menos desgaste, pudo administrar durante su pasado gobierno (2010-2014, NDR) la batahola de Punta Arenas y de Coyhaique, o hace menos tiempo Michelle Bachelet la crisis sanitaria en la Isla de Chiloé provocada por un virus en las plantas de la industria salmonera. Pese a todas las protestas y la crisis ambiental y social, el orden económico sigue intacto y en crecimiento. Y de forma alternada, siguen también gobernando desde hace décadas las mismas elites”.

   La nota original está disponible en este enlace:

https://www.nodal.am/2018/09/chile-la-economia-de-la-enfermedad-y-la-muerte-por-paul-walder/