La sentencia ya está

Cristina Fernández de Kirchner ya está condenada: columnistas de Clarín, La Nación, Infobae, principalmente, la declaran culpable, sentencian que hay delitos “ya comprobados”. Solo falta saber cómo se le quitan los fueros, y para eso lanzan amenazas al conjunto del peronismo. La frutilla del postre es: el macrismo no tiene nada que ver con nada.

   En la muy compleja maniobra, que tiene sus costados sofisticados y sus tremendos grotescos (como el hecho de que los “cuadernos” no están, o que unos arrepentidos son el demonio mismo y otros están lo más campantes, como el primo de Macri, Calcaterra), las “noticias” de las últimas horas son la nueva declaración del ex chofer Centeno y la del ex presidente de la Cámara de la Construcción, Wagner.

   Aunque hay secreto de sumario, estos medios y periodistas sagaces saben al dedillo lo que declararon, qué humor tenían, lo asustados que estaban y hasta los sándwiches que comieron en medio de la declaración ante el dúo que ejecuta la parte principal de la maniobra, Bonadío y Stornelli. Y dónde fueron comprados los sándwiches.

   Incluyen jocosamente algún “detalle”, como que algunos se vuelven “arrepentidos” después de haber pasado unas noches en lugares incómodos, con olor a excrementos y a muerte, algo que, cuentan con toda gracia, Bonadío pensó: así los ablanda y logra que se “arrepientan” y digan lo que el pistolero quiere oir.

   El viernes Bonelli, en Clarín, anuncia que aparecerá un video de Muñoz, ex secretario de Néstor Kirchner, ya fallecido, en el que “confiesa todo”. ¿Sorprendente? No hay motivos: si esta gente mandó a reconstruir “el asesinato de Nisman”, ¿por qué no podría “encontrar un video” que ayude a la operación?

   Un par de casualidades, mera coincidencia de los analistas serios: Van der Kooy dice que el Lava Jato arrasó a toda la dirigencia política en Brasil. No es así en la Argentina, donde el macrismo no tiene nada que ver. Morales Solá escribió exactamente lo mismo.

   Pero el objetivo de fondo es Cristina: los empresarios, Baratta, De Vido, no les importan. Van der Kooy, Kirschbaum, Tenembaum, y muchos otros y otras van en el mismo sentido. Y el que más transparenta todo es Morales Solá, en La Nación:

   “Gobernadores y senadores peronistas deberían reflexionar sobre las pruebas y testimonios” contra Ella, y actuar en consecuencia. Y la amenaza nada disimulada: “La teoría de que un senador tiene fueros hasta la sentencia definitiva podría resultar fatal para la carrera política de muchos dirigentes peronistas”.

   Imposible que sea más claro.