La verdad será patriarcal o no será

El 28 de noviembre pasado se conoció uno de los fallos más injustos de los últimos tiempos. Fue sobre el femicidio de Lucía Pérez, ocurrido en octubre de 2016 en Mar del Plata a sus 16 años. Los tres jueces, varones, absolvieron a los tres acusados porque consideraron que no hubo ni violación ni crimen sino que la víctima consintió todo y murió de asfixia. La oscuridad del caso alcanzó nuevamente a los medios masivos y hegemónicos, que cargaron las tintas sobre la fiscal y sus “errores”.

Por COMUNA
 
“Los increíbles errores en al investigación que dejaron impune el crimen de Lucía Pérez”, Clarín. “Apuntan contra una fiscal por ‘imaginar’ el crimen de Lucía Pérez”, La Nación. “La fiscal Sánchez, el factor negativo de una causa que hizo implosionar”, La Capital de Mar del Plata.  La lista de titulares de esta índole y frases similares en los cuerpos de las notas, como también la ausencia del tema en los principales editoriales de la prensa hegemónica, hablan de una cobertura o de análisis mediáticos sin perspectiva de género. La fiscal, la que todo hizo mal, terminó con “una licencia psquiátrica y luego fue apartada”, aclaran.
 
Por supuesto, hay medios como Página 12, Anfibia, Cosecha Roja, Izquierda Diario y El Cohete a la Luna, al menos, en los que el tratamiento tuvo la mirada puesta en el fallo del tribunal compuesto por Pablo Viñas, Facundo Gómez Urso y Aldo Carnevale. Estos medios coincidieron en una cosa: la sentencia carece de perspectiva de género.  
 
Porque la sentencia se basa y se sostiene en prejuicios sobre la vida de Lucía y sus comportamientos, pese a tener el pedido, de otro fiscal, Daniel Vicente, de prisión perpetua para al menos uno de los acusados por “abuso sexual con acceso carnal agravado en concurso ideal con femicidio, con el agravante del suministro de estupefacientes a una menor”.
 
Si los medios masivos de comunicación no hubieran ejercido la mirada hegemónica patriarcal, el resultado hubiese sido otro. Decidieron no hacerlo. Porque es más fácil, porque la vida de Lucía vale menos sin todos los detalles tremendos -que forman parte de los “errores” de la fiscal-, porque si una piba se droga, porque si una piba tiene sexo con varios, porque si una piba falta al colegio un femicidio no es un femicidio. 
 
Para uno de los jueces, Lucía no era una mujer “que podía ser fácilmente sometida a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento”. ¿En que se basa esta afirmación? “No está en el ánimo del suscripto juzgar la vida sexual de Lucía, pero de los chats analizados surge claramente que sus vivencias en ese sentido alejan por completo la posibilidad de que hubiera sido sometida sin voluntad”, dice un magistrado.
 
Guillermo Pérez, padre de Lucía, dijo ni bien terminó de conocerse el fallo: “es una vergüenza y una fantochada. Este tribunal no entiende nada de violencia de género”. 
 
Allí debió ponerse el eje en la prensa, en las palabras impronunciables que pronunció el tribunal. En palabras prejuiciosas que son las que se ven y leen en la mayor parte de las coberturas de femicidio. Siempre la víctima es sometida al escarnio mediático por su vestimenta, por la manera de hablar, por la manera de actuar, por su “educación”, por sus tatuajes, por drogarse, por tomar alcohol. 
 
El colectivo Ni Una Menos respondió al fallo “No es casual que esto suceda el año que millones de mujeres nos movilizamos por el aborto legal, y que nos enteremos mientras marchábamos por el 25N, día internacional contra las violencias hacia las mujeres y las disidencias desde los feminismos anti-racistas, populares, comunitarias, indígenas, afro/negras, afrodescendientes, lesbianas, trans, travestis, migrantes, villeras. Denunciamos la revancha patriarcal, que quiere consagrar nuestros cuerpos como botín de guerra y territorio de conquista para las economías ilegales y para los abusos del poder. Esta sentencia es una forma de terror anímico contra todas las luchas que piden justicia. Volvemos a gritar, hoy y siempre”. 
 
La verdad no es de los medios pero tampoco es patriarcal, tal como lo muestra el movimiento feminista en Argentina cada vez que se moviliza. Y es por ello que las informaciones circulan y circularán igual, con o sin la prensa hegemónica, pero no se puede desconocer el impacto masivo que esa “verdad patriarcal” tiene.
 
02/12/2018