Lo que se pone en juego al elegir modelos discursivos

La elección de modelos o formatos para el discurso político, que es crucial en tiempos electorales como el que atraviesa la Argentina, está penetrada por una serie de factores y mecanismos difíciles de descifrar. A veces, incluso, no son del todo advertidos. Esta es la materia que trabaja el sociólogo y escritor Horacio González en una nota en La Tecla Eñe.

   El discurso político (o genéricamente toda intervención en el espacio social) está “embargado” por lo que el ex director de la Biblioteca Nacional llama “las tecnologías publicitarias neocapitalistas”. Tecnologías que constituyen una “mercancía de las mercancías” y que actúan como “símbolo de los símbolos, como supra lenguaje de entre todos los lenguajes”.

   Esas tecnologías tienen un efecto de disgregación. González lo explica así: “En la pantalla de lectura de cualquier texto que consultamos o producimos en los más diversos sitios de la red, no solo aparecen publicidades que de alguna manera u otra se refieren a nuestros intereses situacionales (de ocio, lectura, viajes, itinerarios de vida colectados a través de los signos que producimos con nuestro propio contacto reticular en esos instrumentos denominados de conectividad) sino que también, si leemos un texto de una publicación, cualquiera sea, se nos remite a temáticas parecidas producidas por esa misma publicación, a través de los llamados links, que conciben un tipo de lectura salteada, ramificada, cortajeada en innumerables pedazos temporales y espaciales”.

   Esa “disgregación de la atención”, continúa, es “paralela al desligamiento de los intereses sociales respecto de las distintas representaciones que se asumen como realización del individuo que se imagina autocentrado en su satisfacción real. Que coincide con una especie de positivismo sobre su propio yo, consistente en el rechazo de toda reflexión, reemplazada por siniestras fraseologías de apariencia invulnerable”.

   “Saludamos” a las tecnologías, continúa, porque “conforman u homologan una parte importante del modo efectivo con el cual proceden nuestras operaciones mentales”, pero esto representa “el  triunfo de la esfera de la publicidad ocupando casi por entero la parte que antes se llamaba la esfera pública”.

   La tesis central de la nota es que si los dispositivos así descriptos capturan y someten al discurso destinado a intervenir en las esferas públicas, serán capaces de extinguir las pasiones políticas.

   La nota completa, en este enlace: