CUADERNOS DE CAMPAÑA

Los columnistas que trabajan para el oficialismo coinciden en sentenciar, el domingo 5 de agosto, y en días anteriores, que la instalación del tema de los supuestos cuadernos de un ex chofer estatal impacta en las elecciones de 2019. Deslizan que la operación no solo afecta a Cristina Fernández de Kirchner, sino que condiciona a todo el peronismo.

   Aniquilar a Cristina Fernández de Kirchner y su fuerza política, sí, es un objetivo, pero también lo es maniatar al otro peronismo, el bueno, el de Pichetto, Massa, Urtubey y otros, que coinciden en el odio al kirchnerismo.

   Los columnistas del macrismo expresan este objetivo, lo escriben como posibilidad o, más sinceramente, como reclamo.

   Entre las decenas y decenas de títulos, notas, relatos y “análisis” que estallaron a partir del miércoles 1 en los medios que responden al poder que maneja al gobierno macrista como una de sus piezas casi no hay matices, no hay disidencias sobre esta maniobra. Solo algún caso muy aislado.

   Por supuesto, todos teclean para darle verosimilitud a los supuestos cuadernos que La Nación tuvo presuntamente en su poder, aunque no los tiene y no están porque fueron quemados. Pero no importa, escriben todos perfectamente alineados: tenemos suficiente para condenar, para quitarle los fueros a Fernández de Kirchner, para allanarla y para ponerla presa, como está Lula en este año electoral en Brasil.

   El objetivo es también todo el peronismo, cuya suerte está atada a que rompa con el kirchnerismo: es decir que otro objetivo central de esta operación es tratar de eliminar cualquier perspectiva de acuerdo, unidad de acción como en el rechazo a los tarifazos, o electoral en 2019. Si no lo hacen, escriben varios “analistas” de Clarín, La Nación, Infobae, correrán su suerte.

   Lo obvio: el lavado de dinero de Cambiemos, la usurpación de identidades en la estructura que maneja Vidal, la crisis económica, la fuga de divisas, los tarifazos, los trabajadores docentes muertos en Moreno, el aumento del desempleo, de la pobreza y de la indigencia, la muerte de Santiago Maldonado, no están en ningún título importante de Clarín, La Nación, Infobae, Perfil y demás acompañantes.

   Estos medios y sus escribas trabajan en un único discurso, misma información, mismas fotos, mismos títulos, mismos nombres, mismas fuentes. Kirschbaum, Van der Kooy, González, Bonelli, Roa, Wiñazki, Lanata, Salinas, Fioriti, Santoro y otros nombres, de tercera o de cuarta línea. Igualito en La Nación: Morales Solá, Pagni, Gabot, Olivera, Majul, Alconada Mon, Fernández Díaz, Sirven y otros, también de tercera o de cuarta.

   Todos sentencian que los supuestos cuadernos existieron. ¿No están y nadie jamás los verá? No tiene importancia, dicen. Ninguno recuerda el prontuario de Bonadío, por supuesto. Ninguno se pregunta por qué un chofer pudo ser invitado a ser testigo de una maquinaria capaz de absorber cientos y cientos de millones por años y años.

   ¿Verosimilitud? ¡Por supuesto! Si el chofer que tenía tiempo para conocer cantidades, contar, hasta para pesar bolsos, llegó sin que nadie se preocupara a la intimidad de dos presidentes. ¿Una prueba? ¡Él la vio a Cristina en pijama!

   En fin. Lo importante es el peso de un discurso compacto repetido ya decenas de veces en un puñado de días y que va a condicionar las decisiones políticas de muchos actores.

   “Por qué Cristina debería estar presa”. El peronismo “debería reflexionar si le conviene” respetar los fueros (Morales Solá en La Nación hoy).

   Los peronistas deberán autorizar los allanamientos a Cristina para “no quedar pegados” (Kirschbaum en Clarín).

   El cuadernazo “dinamita los puentes” entre “el peronismo y el kirchnerismo” (Fioriti en Clarín).

   “Cristina no es Lula, pero está cercada”, obligada a replantear su “relanzamiento”, y todos los que están cerca, como Magario y Solá, también. (Van der Kooy en Clarín).

   “La causa ya no necesita de los cuadernos originales para avanzar” (Wiñazki en Clarín).

   Aunque los cuadernos no existan, la confesión es suficiente, “alcanza para condenar” (Roa, en Clarín).

   La causa es un “espejo” de Lava Jato, en Brasil. Pichetto se puede beneficiar ayudando a aniquilar a Cristina. “A lo mejor” el peronismo ahora revisa “la teoría de los fueros” (Pagni, La Nación).

   Lo importante es el “arrepentido”, “más allá de los cuadernos” (Gabot, La Nación).

   ¿Por qué el chofer hizo las supuestas anotaciones en los supuestos cuadernos? No es lo importante (Kirchsbaum, Clarín).

   Esto va a seguir creciendo. El cuadernazo es festejado por Urtubey y Massa (Roa, Clarín).

   Y una amenaza: puede haber otros cuadernazos, dice Morales Solá. Este se refiere a la obra pública en la energía. Puede venir otro, en el área de transporte. Otra columnista, en el mismo diario, el mismo día, escribe exactamente lo mismo.

   Es decir, la agenda electoral 2019 ya está diseñada.