Los electores internacionales

La campaña electoral 2019 excede, y bastante, el territorio argentino. Las acciones contra Cristina Fernández de Kirchner tendrán, anuncia el domingo 20.1 La Nación, su capítulo estadounidense. Además, los diarios macristas descubren en Jair Bolsonaro un ejemplo para imitar y un socio para algunas maniobras, entre ellas la presencia estadounidense en la Triple Frontera y participación en el conflicto en Medio Oriente.

   Tres títulos de campaña este domingo: juicio oral en mayo por el fotocopiazo, con la obvia citación a Cristina Fernández de Kirchner (Clarín). “Vigilia judicial por Flor K”, quien “debutaría en el banquillo” (Perfil). “EEUU investiga el dinero de los Kirchner” (La Nación).

   Con Macri llegando a Brasil, el editor Roa de Clarín descubrió el miércoles virtudes en el ultraderechista, misógeno, xenófobo y corrupto Jair Bolsonaro: “lo que hay que hacer decidió hacerlo ya”, y por eso empuja la privatización del sistema previsional, lo cual generó “optimismo de los mercados”. Un ídolo de verdad, “va derecho al nudo del problema”, no “titubea” con el gasto público, como hizo supuestamente cierto Señorito.

   Ese mismo día también Van der Kooy se expresó disconforme con Macri: “fracaso político del gobierno para administrar la durísima herencia kirchnerista y encarrillar el sistema económico”. Y no sabemos siquiera si sirve, lamenta, la prédica “no hay otro camino”.

   Al día siguiente el diario de Magnetto insiste: gran sintonía entre ambos presidentes, los “temores” sobre Bolsonaro están “despejados” y coinciden en reformar el “espacio cerrado”, el Mercosur. Hubo acuerdos con los ministros brasileños que, dice, “apuestan a la victoria de Macri”.

   Hizo coro Morales Solá ese mismo jueves: hubo abrazos, buenos gestos entre ambos y acuerdos sobre los temas “más urgentes”: Mercosur y Venezuela. Además, Macri le ofreció al bueno de Jair su “llegada personal” a Trump. En fin, “Bolsonaro no es una mala noticia para el gobierno de Macri, al contrario”.

   Ya el domingo, Clarín profundiza: “reformar” el Mercosur (eufemismo por destruirlo como unión aduanera). El viaje a Brasil fue “más exitoso de lo esperado”. Y Argentina, dice Niebieskikwait, propuso al bueno de Jair incorporar a Estados Unidos en la Triple Frontera, viejo objetivo del Pentágono. Y también se habló de una “fuerza combinada” para misiones “de paz”, como un despliegue en la frontera entre Líbano e Israel.

   Estos planes internacionales para la Argentina requieren, naturalmente, tenaz antikirchnerismo. “EEUU investiga el dinero de los Kirchner”, tituló Morales Solá en La Nación. Una “task force de fiscales norteamericanos está trabajando intensamente” sobre el “dinero mal habido”. La decisión ya está tomada: son “cientos de millones” sobre los cuales es “imposible” que no supieran Néstor y Cristina Kirchner.

   Esta “investigación”, anticipa, derivará en la apertura de un juicio en Estados Unidos. Los acusados no podrán ser extraditados, porque están siendo juzgados aquí, pero el sagaz redactor saborea lo que está previsto en plena campaña electoral: “el espectáculo de los dos juicios paralelos será colorido y tendrá más actores”.

   Las maniobras internacionales para incidir en el resultado electoral argentino incluyen, como ya viene ocurriendo, la muerte de Nisman. Hubo títulos y notas para repetir: “lo asesinaron”.

   La grotesca manipulación no tuvo mayores novedades, salvo en un caso: la redactora Salinas, de Clarín, habla de la resolución de la cámara formada por Irurzún y Bruglia dando crédito a la desopilante “pericia” orquestada por Bullrich. Sin embargo, debe reconocer, en esa resolución no solo no fue imputada la ex presidenta, ni siquiera fue nombrada. Pero todo tiene arreglo: “esta situación podría modificarse”.

   Estos diarios acompañan fervorosamente con títulos económicos optimistas (“veranito”, el “éxito” de la meta cumplida con el déficit, “dólar estable”) y una vez más visitan el ridículo, como el título de tapa de Clarín del miércoles: frente al índice inflacionario de 2018, Magnetto mandó: “La inflación al ritmo del dólar: cedió en diciembre y cerró 2018 en 47,6 por ciento”. Versión remozada del “estamos mal pero vamos bien”, que ahora se resume en la nueva idiotez: “es por acá”.

   Pero, al menos en estos días, Macri no es el objeto directo de tanto esfuerzo manipulador. Van der Kooy dice lamentar el domingo que las opciones “más taquilleras” sigan siendo él y Cristina Fernández. Es que hay “incapacidad del sistema político para generar una idea innovadora”. Y allí anda una tercera opción, con el peronismo federal y el socialismo, pero es un “rompecabezas”. Incluso a Lavagna se le da una relevancia “sobredimensionada” y Massa anda con sus “ambigüedades”. En fin, Van der Kooy ta triste. Pero hasta ahí llega, Magnetto no mandó jugar ninguna carta, por ahora…

   El fotocopiazo no es únicamente anti kirchnerismo: también es un asalto económico. Morales Solá dice que los procedimientos que ordenó Bonadío en estos días se deben a que están comprometidos “casi todas las grandes empresas nacionales de obras públicas”, y hasta medianas y pequeñas firmas de las provincias. Es decir, es un avance en gran escala para apoderarse de la obra pública argentina.

   Es difícil establecer cuáles “ambigüedades” le reprocha Magnetto a Massa: el domingo le dijo a Infobae que a Nisman lo mataron, que hay que terminar con el “verso de los presos políticos”. Le piden una crítica a Vidal y no puede pronunciar una sola. Le preguntan si está de acuerdo con el desdoblamiento de elecciones que Vidal intenta y él dice que la fecha de votación no es importante.

   ¿Se puede ser más macrista que Macri? Parece que sí, no solo Pichetto y Urtubey, también Massa sabe hacerlo.