Los medios sostienen la ofensiva contra Luiz Lula da Silva

La mayoría amplia de los medios convencionales de Suramérica acompaña con firmeza la ofensiva política de la élite brasileña contra Luiz Lula da Silva, expresada el 24 de enero en la muy previsible confirmación en segunda instancia de una condena que había adoptado el juez Sergio Moro, archienemigo del ex presidente.

    El diario ultraconservador argentino La Nación se puso al frente de esta cruzada que busca proscribir a Lula da Silva en las elecciones presidenciales brasileñas de este año, para las que es amplio favorito, con un título que incluyó en su versión en línea poco después de difundida la sentencia: “El comienzo del fin de la carrera política de Lula”.

   Pero los demás medios tradicionales no le fueron muy a la zaga. Otro de los casos extremos fue el diario El Comercio de Lima, que en su versión en línea incluyó un antetítulo sobre Lula: “No participará en elecciones”, antes del anuncio de la condena. Ese antetítulo es absolutamente falso al día de hoy, puesto que la candidatura del líder del Partido de los Trabajadores no está impedida y, si como es previsible, es obstaculizada por la derecha brasileña, eso abrirá un proceso judicial muy complejo y de extensión imprevisible.

   Clarín, de Buenos Aires; El País, de Montevideo; El Mercurio on line (“Emol”) de Santiago, coincidieron, entre otros, en publicar informes que relatan la sentencia por cargos de corrupción pero le niegan todo contexto, y reducen al mínimo o directamente censuran las alegaciones de Lula da Silva sobre su inocencia.

   Algunos de estos medios, como Clarín, incluyeron párrafos pequeños del discurso que Lula da Silva pronunció en Sao Paulo tras la decisión del tribunal de Porto Alegre, cuidándose de ocultar que el líder del Partido de los Trabajadores considera a los medios convencionales brasileños, y en especial al Grupo Globo (que tiene acuerdos con el multimedios argentino) la pieza fundamental del asalto al poder que la derecha consumó mediante el derrocamiento de la presidenta Dilma Rousseff, el 31 de agosto de 2016, y que ahora busca completar con la proscripción del ex mandatario.

   Sobre el discurso de Lula en Sao Paulo, El País de Uruguay afirmó en una “crónica” que lo pronunció frente a una multitud “enardecida”.

   También fue muy parecida en estos medios la cobertura previa a la sentencia, en sintonía con los diarios que responden a la élite brasileña. Coincidieron, por ejemplo, en no incluir imágenes panorámicas de las decenas de miles de personas que se reunieron en Porto Alegre y Sao Paulo para respaldar a Lula.

   En efecto, solo publicaron imágenes parciales, de unos cientos de personas, y poniéndolas en pie de igualdad con manifestantes contrarios a Lula, que llegaban a ser, en el mejor de los casos, treinta o cuarenta, aunque muy bien abastecidas, en puntos muy distantes del gran territorio brasileño, con muñecos inflables idénticos que muestran al ex presidente con traje de presidiario.

   Otro caso llamativo es del diario El Tiempo de Bogotá, también un multimedios con desarrollo en televisión y radio. El periódico, que dedica cada día grandes espacios a la situación interna venezolana, con una implacable oposición al gobierno de Nicolás Maduro, destinó muy poco espacio a la crisis en Brasil, país con el que Colombia comparte una frontera de 1.644 kilómetros.

   Este diario tenía el miércoles 24 por la tarde apenas un artículo actual publicado en su versión en línea, con despachos de las agencias internacionales EFE y AFP. Este texto relataba la sentencia pero sin inscribirla en el conjunto de las acciones de la derecha de Brasil contra Lula da Silva, Rousseff y el Partido de los Trabajadores.