Los patitos en fila

Los columnistas del oficialismo cesaron abruptamente operaciones para forzar cambios en la jefatura de gabinete, olvidaron el tono ácido y las ironías: este domingo 9 de septiembre y en días previos se limitan a exaltar la calma del dólar, a explicar por qué Trump prefiere a Macri, a anunciar que Carrió ya no criticará a Peña. O escriben del sexo de los ángeles.

  

 

   Los cambios cosméticos no sirven, o el gobierno cambia o no habrá un gobierno que cambiar, danza de nombres, desprolijidades, mucho “mercado” y poca política, problemas de confianza y gobernabilidad, eran temas y palabras planteadas con insistencia hasta el miércoles 5.9. Incluso en tono bravucón, corajudo. Ejemplos:

   Roa el martes 4 en Clarín: Un cambio con la misma gente “es poco o ningún cambio”. “Hay que estar muy mal para que los radicales no acepten cargos”.

   Van der Kooy, martes 4, desprolijidad, desmanejos, Peña que dijo que no había ningún cambio de gabinete pero Vidal y Larreta lo forzaron. Hacer realidad el deseo de “última crisis” requiere más que “remodelar” el gabinete.

   Pagni, martes 4 en La Nación: problema de credibilidad, la solución Dujovne al presupuesto es la del PJ (mejorar ingresos), el gobierno acepto cosas que no aceptaba.

  1. Solá, martes 4, medidas para “salvar al gobierno”, estuvieron en juego Prat-Gay, Sanz, Lousteau.

   Hasta Bonelli había escrito que el ajuste tendría que incluir los 200 millones de pesos que Marcos Peña gasta en el batallón que usa en internet. Y Fernando González, en Clarín, pone una foto Macri-Carrió de fiesta y titula “la política debe dejar de bailar sobre el Titanic”. Y una nota editorial de La Nación habló de cambio “cosmético” y el desorden en el gabinete.

  El jueves, Roa pregunta en Clarín si Macri puede gobernar solo, pues está “debilitado”, los radicales enojados, Carrió que “empeoró todo”. Recuerda que la reforma constitucional de 1994 creó al jefe de gabinete como “eventual fusible”.

   ¿Qué es lo que revirtió bruscamente, groseramente se diría, este tono? Primero vino la onda positiva por el “respaldo de Trump” y el “acuerdo” con el FMI. Como la corrida cambiaria se frenó, volvieron los títulos alegres, con menciones secundarias a detalles insignificantes como el pan como bien suntuario, los precios enloquecidos, la ruptura de los abastecimientos, las fábricas que suspenden y despiden.

   Lo cierto es que, salvo algún detalle perdido en alguna columna perdida, ya nadie se mete con Peña, porque si sale Peña “se debilita Macri”, que es “lo contrario de lo que hace falta en este presente”, como escribe el domingo 9 Van der Kooy, quien explica que también Carrió deja de hablar mal del jefe de gabinete. En tanto, Macri buscó el acuerdo con el peronismo bueno por el presupuesto porque es una condición del FMI. Y ahora, dice, los “mercados” preguntan qué pasará en 2019. Tres variantes: Sigue Macri, vuelven los “K”, o un “tercero” no K. No responde a esta duda.

   Ricardo Kirschbaum, il capo de Clarín, dice: el ex Clarín Dujovne fortalecido, Peña perdió a Quintana pero no a Lopetegui, gobernadores le darán el presupuesto a Macri, que envió emisarios a Massa, y los gobernadores pactarán pero no quieren regalarle el espacio opositor a Cristina y así… Pero se acabó el malestar de Magnetto con Peña.

   Morales Solá, ultramacrista entre los ultramacristas, que ya el domingo 2.9 había puesto el grito en el cielo diciendo que debilitar a Peña es debilitar a Macri, una semana después llena espacio de manera insólita, “las cuatro mujeres de Macri”, para hablar de la atención a los pobres de Vidal y Stanley, el despliegue de “seguridad” de Bullrrich (todos los episodios de saqueos y violencia, dice, son culpa de los K o de alguna mafia) y Carrió que, según este sujeto, también se ocupa “de la gente”.

   La alegría por la “estabilidad” cambiaria (de dos días) se alterna con el regreso del fotocopiazo, que tenían medio abandonado: otra vez las excavadoras en Santa Cruz, la fórmula ya usada.

   Tal vez sea un columnista de segunda línea, Olivera de La Nación, quien sin querer da respuesta a estas muy singulares piruetas. Venía mal Macri, incluso malhumorado y bajoneado, dice, hasta hablar con Trump. ¿Y por qué Estados Unidos sostiene a Macri a toda costa? Tres factores: 1) es la punta de lanza contra Venezuela, para que EEUU recupere el control de ese país, con sus reservas petroleras; 2) le sirve para tratar de hacer retroceder a China en América Latina; 3) el fotocopiazo busca también dañar a empresas argentinas. Quedarán espacios y negocios que Estados Unidos quiere para sí.