Macri, el elegido

Los columnistas de los diarios oficialistas se las arreglan para una descripción, una interpretación y un contexto que vuelve prácticamente ineludible que Mauricio Macri sea el candidato de la continuidad en 2019. Las menciones al “plan B”, con Vidal a la cabeza, quedan prácticamente diluidas.

  

   El domingo 4 de noviembre esta bandera es levantada por Eduardo van der Kooy, con máxima energía. En La Nación, Morales Solá se dedica a otro tema, a pedir la destitución de un juez federal, pero se abocan a la candidatura del presidente otros dos opinadores, Liotti y Sirven (en este caso, buscándole compañera de fórmula).

   La energía puesta otra vez en la reelección de Macri parte de la “estabilidad cambiaria” y la aprobación del presupuesto en Diputados, señales de “gobernabilidad”, dice Van der Kooy. A lo que agrega que Carrió se borró una vez más de sus reclamos estruendosos de moralidad, como que se le olvidaron de golpe. Y la UCR, que coqueteaba con la idea de ir a internas con postulante propio, desistió después de una sentencia del dictador Morales: “El candidato es Macri”.

   Más aún: este columnista de Clarín dice que si Macri no logra mejorar perspectivas por el desastre económico, tampoco lo lograría Vidal, no habría una forma “mágica” de despegarla de la inflación, la desocupación, el hambre, la indigencia, etc.

   Macri “recuperó el centro del ring”, hace coro La Nación en nota de Liotti. Eso sí, hay incertidumbre. Y en una nota de Sirvén, que busca compañera de fórmula entre Stanley y Bullrich. Este columnista es el único que en todos estos días se atreve a mencionar la muy entonada definición de la ministra en Río Cuarto sobre las armas. Pero la menciona, ¡qué extraño!, para defenderla cual soldado fiel, pues sostiene que su frase no fue reproducida de manera completa, con el fin de perjudicarla.Ninguno de los otros genios del periodismo independiente se metió con este tema.

   Sí venían ocupándose de Bolsonaro, en tonos y conceptos bastante coincidentes. Sobre el Mercosur y su muy probable destrucción como unidad aduanera, Pagni dijo el martes en La Nación que Macri piensa igual que el ultraderechista brasileño. Al día siguiente, Morales Solá habla de Bolsonaro como “buena noticia” para Macri, porque “la otra opción era peor”, porque el PT se lleva bien con el kirchnerismo y podía influir en las elecciones de 2019.

   ¿Cómo califica Morales Solá las definiciones más retrógradas del ultraderechista? “Expresiones célebres por su incorrección política”. En fin, le cae simpático. Y luego le avisa a Macri que puede presentársele a Macri un problemita: los bolsomacristas que le disputen el espacio al presidente. ¿Quién por ejemplo? El senador Pichetto, con su xenofobia desatada. Y por las dudas, el jueves en el canal de TV de La Nación y luego en el diario, Morales Solá repite consignas: “Bolsonaro era lo mejor para Macri”.

   El único que admite ciertas incertidumbres para la continuidad en 2019 es Bonelli en Clarín, tecleando una vez más a nombre de los “popes” de las finanzas mundiales, “los bancos de Wall Street” que, dice, dudan de que Macri pueda aplicar el ajuste diseñado por el FMI. Y vuelve a mencionar, también, la duda de estos carroñeros sobre la “estrategia” de Peña y Durán Barba de “elegir” a Cristina Fernández de Kirchner como adversaria en 2019. Y él sí mantiene la hipótesis del “plan B”, con Vidal.

    El sábado 3, Lanata hace una mera reproducción de estas mismas frases, pero para agregar que frente a ellas hay que mirar el calendario electoral de 2019, en el que inscribe, para mayo, una posible condena a la ex presidenta por la “causa Hotesur”. “¿Será el momento del desafuero?”, pregunta con ansiedad. Y pone en juego a Florencia, la hija de la ex presidenta. Dice que Cristina podría resignar la candidatura para salvar a su hija.

   Las estrategias y manipulaciones en los tribunales tienen un costado económico que no siempre es expuesto: que el fotocopiazo destruya la capacidad de acción de empresas y accionistas que habrán de ser reemplazadas. A esos fines están en Buenos Aires, relata La Nación, dos “emisarios” estadounidenses, uno del Departamento de Justicia y otro de la Comisión de Valores (SEC). La idea: sanciones incluso internacionales a Techint, Corporación América y Pampa Energía.

   ¿Y quién intentará quedarse con los negocios que ellas tienen? Hace unas semanas el embajador Edward Prado ya se los había explicado a los “inversores” de su país: el momento de copar Argentina “es ahora”.

   El fotocopiazo, como se ve, está muy lejos de ser una maniobra dirigida solo contra adversarios políticos.