Peronista bueno se busca

Macri necesita del peronismo bueno para aplicar el ajuste del  FMI, y por eso La Nación y Clarín exaltan amables gestos de Pichetto y algunos gobernadores para contentar a los “mercados”. El domingo 1 de julio, inquietante foto de Clarín: Macri y un helicóptero.

(Foto de Federico López Claro, publicada en Clarin el 1 de junio de 2018)

   En varias columnas y “noticias”, ambos diarios claman oficialistas por ese camino, que lleve a aprobar el presupuesto 2019 como lo quiere Lagarde. El demonio que se opone a esta “necesidad” para salvar a la patria es, obviamente, el kirchnerismo.

   Por eso Clarín pone en tapa que un grupo de supuestos aliados, Vidal, Larreta, Nicolás Caputo, Pichetto, Urtubey, Schiaretti, y tal vez Massa, están de acuerdo en aislar al kirchnerismo. Definición impresa en la tapa.

   Puede ser esto una línea de acción efectivamente en curso o puede ser la presión de Magnetto, y del poder que él encarna y a la vez representa, para arrearlos a todos por ese camino antes de que ocurra una catástrofe política.

   ¿Cuál sería esa catástrofe? Ellos no lo dicen, pero tal vez quieran sugerirlo. En Clarín, Van der Kooy titula su nota dominical “Macri busca una hoja de ruta”. Y la nota está ilustrada con un helicóptero y Macri bajando de él. Y para peor, en medio de gran oscuridad.

   Difícil establecer si es una advertencia política o un mensaje mafioso, pero la imagen es muy poderosa. No hay forma de no conectar una nota que habla de graves dificultades para controlar la crisis y la foto de Macri y el helicóptero, en un diario, y con este mismo columnista incluso, que escribió mil veces contra el “club del helicóptero”, una forma de descalificar a quienes se opusieron a las políticas del gobierno, acusándolos de desestabilizadores y deseosos de que termine como De la Rúa, escapándose de la Rosada.

   Incluso se dan el lujo de decir que Pichetto y otros peronistas buenos se quejan de que es el propio macrismo el que elige “levantar” a Cristina Fernández de Kirchner como estrategia de polarización.

   Varios escribidores de Clarín y La Nación coinciden además en que en Cambiemos hay una diferencia cada vez más dura: esta línea que busca el acuerdo con el peronismo “racional” y del otro lado Peña y Durán Barba, que están totalmente confiados todavía en la posibilidad de reelección de Macri en 2019 y que quieren seguir jugando a pelear con Cristina y Moyano.

   En Clarín, un columnista segundón, Miri, habla de fuentes de Cambiemos que están diciendo que el macrismo tiene que influir para que la “alternativa” en 2019 no sea el kircherismo, sino peronistas rubios y de ojos claros. Pero aún, agrega, no hay quien haya hablado de un “acuerdo electoral”.

   Es conveniente tomar todas estas afirmaciones, versiones y especulaciones con cuidado extremo. El desastre económico, la quita a los jubilados, los tarifazos, produjeron una amalgama opositora que es lo que tal vez la élite en el poder está combatiendo. De hecho, ambos diarios se quejaron fuertemente por esos acuerdos, incluso con una especie de despecho, como diciendo al final los peronistas se juntan y hacen daño. No hay que desestimar que estén usando formas para enemistarlos, enfrentarlos, romperlos (sin negar por esto que haya diferencias, profundísimas incluso, en la oposición).

   Por lo demás, estos columnistas se muestran ácidos e irónicos, casi como si hubieran conseguido repentinamente el lugar de periodistas independientes: Van der Kooy dice que el macrismo asume que lo peor no pasó, sino que está por venir, e ironiza: por fin un pronóstico acertado. Le reprocha a Peña y Dujovne haber afirmado que la crisis había sido superada, y no es verdad (claro que tiene que olvidar que Clarín y La Nación, en montones de espacios, dijeron lo mismo, que el gobierno había superado la turbulencia, que había calma recuperada y dólar estabilizado).

   También entre ofendido y rebelde quiere presentarse Pagni, el jueves en La Nación: descubre que el acuerdo con el FMI no trajo la calma anunciada. En reunión de gabinete, Dietrich expone su “canasta de minucias”; Macri hace sobre la situación una analogía con el fútbol, porque es “incorregible”. Vidal y Larreta se aliaron en un frente interno con Nicolás Caputo, un “crack”, dice Pagni, porque hizo unos pases mágicos para cuidar un negocio propio antes de la corrida cambiaria. Y Peña ordena no hablar de economía, sino solo de política.

   En fin, quién sabe cuáles son las intenciones finales, las maniobras en curso, las influencias e incentivos para que estos columnistas se pongan, aproximadamente, críticos. Lo seguro es que hay mucho movimiento en el poder. Todo lo que escriben hay que tomarlo con cuidado extremo.