Pesada herencia/Pesado futuro

El desastre económico es culpa de Cristina Kirchner, y como el cuento de la “pesada herencia” está agotado, los columnistas del oficialismo se instalan en el “pesado futuro”: Si ella gana se termina todo, y la “prueba” son las evoluciones del riesgo-país, es decir el financiamiento internacional más caro. Asoma un apriete duro al “peronismo bueno” para que ayude a ponerla presa.

   En la línea Macri-Peña-Durán Barba, hay columnistas que toman como propia la presunta elección de la ex presidenta como adversaria elegida en 2019, porque ello supuestamente le conviene al proyecto reeleccionista. Van der Kooy, de Clarín, está al frente de este batallón. Hay otro, siempre del mismo ejército, que sargentea Morales Solá, en La Nación, y que clama que Cristina Kirchner vaya presa y si los pejomacristas no ayudan a ello en el Senado, pagarán un precio, morderán el polvo.

   Esto resume las editoriales políticas del oficialismo este domingo prenavideño, 23 de diciembre, después de varios días de opiniones y sobre todo lamentos y tristezas por la interna en la Corte Suprema.

   Van der Kooy se había ocupado del tribunal el miércoles, cuando se quejó no tanto por el fallo de la Corte favorable a los jubilados sino porque el presidente, Rosenkrantz, ex abogado de Clarín, perdió el manejo de los fondos del tribunal, algo que Morales Solá tachó de “grave” ese mismo día.

   Singular descripción del alfil de Magnetto: Rosenkrantz, tipeó el columnista, tiene una obsesión, “la interpretación cabal de la ley”. Es decir es bueno, y todos los otros cortesanos son escoria.

   La orden suprema fue clara, porque Roa siguió el jueves en Clarín con esta línea: habla de las oscuridades de Lorenzetti y para afianzar pega una foto del juez con Cristina Kirchner. Y Pagni, en La Nación, dice que lo sucedido “contribuye a la incertidumbre”. La Corte quedó con un presidente decorativo por la acción de “los tres conjurados”.

   En cuanto a la campaña electoral, ambos diarios, naves insignia de la estrategia comunicacional macrista, hicieron durante la semana sus esfuerzos por apuntalar al “peronismo racional”, el “peronismo federal”, el “peronismo dialoguista”, con grandes fotos y títulos sobre su “crecimiento”. Un grupo del cual lo que importa, escribió el jefe de redacción de Clarín, Kirschbaum, es “el distanciamiento de Cristina”. Eso fue el miércoles, y al día siguiente título y gran foto en tapa: “El peronismo federal suma gobernadores”.

   Gobernadores que demuestran que “Cristina está sola en el peronismo”, escribió Bonelli el viernes en Clarín. ¿El riesgo país? Es por Trump y por Cristina. Y así miramos a 2019, agrega, con Macri y Dujovne preocupados porque una corrida cambiaria que sería “letal” para la reelección. Es una teoría que estos escribas del poder vienen deslizando: con el dólar “estable” Macri tiene más posibilidades. No importa si para esa estabilidad se pagan unas tasas de interés que están destrozando al país, porque en apariencia la “opinión pública” no se da cuenta de ello.

   Bonelli se muestra modesto: apenas menciona su primicia del viernes 14, cuando escribió que la Casa Rosada le había comunicado a empresarios que el fallo de la Cámara Federal -que se conoció seis días después- iba a mantener todas las acciones del fotocopiazo en clave anti-kirchnerista pero los iba a aliviar a los amigos del macrismo sacándolos de la acusación de integrar una asociación ilícita. Exactamente así sucedió, incluyendo al primito Calcaterra.

   Entre una mención al posible desdoblamiento de las elecciones bonaerenses, algo en lo que Vidal piensa para que el voto a Cristina Kirchner en comicios nacionales no la perjudique en la provincia con un efecto de arrastre, y ante la posibilidad de la enésima retirada de Carrió de sus banderas, con una perspectiva de diálogo para enero, llegamos a dos líneas de trabajo a favor del continuismo.

   Ezequiel Burgo escribió en Clarín el sábado, igual que Bonelli el viernes, que el riesgo país es por la situación internacional y por Cristina Kirchner.

   Fernández Canedo escribió en Clarín el domingo, igual que Bonelli el viernes y que Burgo el sábado, que el riesgo país es por la situación internacional y por Cristina Kirchner.

   El domingo 23 Van der Kooy dice que los estrategas del macrismo piensan en el “voto resignación”. Creen que conservarán el núcleo duro conservador de toda la vida, que él cuantifica en un tercio del electorado, más la ilusión de recuperar a “desencantados” con el gobierno, pero que lo votarían con tal de no respaldar a Cristina Kirchner (o cualquier versión peronista verdaderamente opositora).

   Morales Solá no está de acuerdo, esta vez, y pide cárcel. “La increíble impunidad de Cristina”, tituló su nota. Dice que debe estar presa, pero que el “peronismo en el Senado” lo impide. Le avisa al siempre elogiado Pichetto que su sector “pagará” por esto. Y por las dudas, tras elogiar todos los pasos del fotocopiazo -en especial la ayudita a los empresarios que financian las campañas de Cambiemos-, avisa que Bonadío irá por más, porque avanzará con la “cartelización de obra pública”. Amenaza final: “Esta historia no terminó”.