Piletas, espías, logias y radicales

El dispositivo de poder que busca, a través de los diarios dominantes, sostener la ilusión reeleccionista de Macri y, sobre todo, abatir al kirchnerismo, llega al domingo 24 de febrero con maniobras dispersas y afirmaciones desopilantes: la ex presidenta maneja los servicios de inteligencia contra Bonadío y Stornelli, hubo una pileta con 5 mil millones de dólares, hay una “logia de embaucadores”. Y hay radicales molestando en Cambiemos.

   En una aparente dispersión del habitualmente compacto batallón de columnistas favorables al macrismo y en especial al presidente, esta semana las coincidencias son escasas. Una de ellas es que tanto Clarín como La Nación disparan con una supuesta declaración de Manzanares, ex contador de los Kirchner, hablando de una “pileta K” con 5 mil millones de dólares de la “corrupción K”.

   Los supuestos dichos de este “arrepentido” son el eje de notas firmadas por Wiñazki en Clarín y Morales Solá en La Nación. El propósito parece ser instalar la idea, ponerla a rodar, por más que en los textos la ponen en duda después de plantarla: quizá sea una broma, dice uno; ¿real o ficción?, pregunta otro. Al final no les importa, porque como Morales Solá ya escribió más de una vez, el problema de la gran operación de las fotocopias es que no se puede mostrar una imagen, una foto.

   Nada de esto quiere decir que no tengan más recursos para usar en la campaña electoral ya en curso: Bonadío acaba de beneficiar a Carolina Pochetti, viuda de Muñoz, que después de cinco meses de ablande en la cárcel se “arrepintió” y declaró en la causa, es decir que ya vendrán títulos abundantes con sus presuntos dichos.

   En tanto, aunque el miércoles 20 Morales Solá tecleó que la caída de imagen de Macri se frenó, la perspectiva de derrota del presidente se va filtrando en algunas líneas, hasta abrir la posibilidad de una interna en Cambiemos, luego del reclamo de Martín Lousteau (tipificado como “chico caprichoso”) en plena gira por Asia. No era lo esperado por el duranbarbismo, que ahora busca culpable y encontró uno por haber invitado a la gira al deambulante ex ministro K y ex embajador M: Emilio Monzó, escribe Clarín.

   Ambos diarios trabajan sí muy compactos en el encubrimiento al fiscal Stornelli, acusado de extorsionar con el fotocopiazo. De reciente columnista de Clarín D’Alessio pasó a chanta, mentiroso y ladronzuelo. Morales Solá arriesga mucho más: dice que conforma con el empresario extorsionado, Etchebest, y con el ex secretario Baratta, que está preso, una “logia de embaucadores”. Y más todavía: “Los servicios de inteligencia de Cristina y Milani” operan para quitarle la causa a Bonadío y Stornelli.

   Algo más alejado de versiones ridículas, bromas o ficciones que motivan decenas de líneas, Marcelo Bonelli incluyó el viernes en dos líneas una versión, aunque sin fuente, como es su regla: El FMI, cuya delegación estuvo estos días en Buenos Aires, trabaja para la reelección de Macri, algo por todos sabido. Pero partió hacia Washington, dice, con la evidencia de que el presidente está pésimo en las encuestas. Dos líneas y media.

   Bromas, ficciones, delirios o verdades, como si diera lo mismo, no equiparan uno de los momentos más oscuros en la historia del periodismo argentino, marcado en estos días: Clarín, La Nación, Infobae, minimizaron o directamente censuraron la noticia del ataque policial a dos fotógrafos periodísticos y la detención durante 12 horas en Buenos Aires. Solo Crónica y Página/12 incluyeron el tema en portada el jueves.

   En la mañana de ese día, después de que los dos trabajadores de prensa habían recuperado la libertad a última hora de la noche anterior, a las 9, cuando la noticia era aún fresca, Clarín, La Nación e Infobae acumulaban 284 títulos entre noticias y notas de toda clase. Ni uno solo de ellos se refirió al ataque policial a los periodistas, a su detención y a su liberación.

   Tan compacta decisión editorial queda aún más en evidencia en la nota que el domingo publica Kirchsbaum, el jefe de redacción de Clarín: la dedica al periodismo, a sus derechos, a partir de una decisión judicial en Estados Unidos contraria a la libertad de expresión. Habla de los regímenes autoritarios que no quieren esa libertad y enumera: Trump, Putin, Maduro, Cristina Kirchner, Ortega.

   Además de que se le olvidan Videla y Pinochet, entre otros, el “análisis” no menciona el manifiesto ataque a la libertad de expresión cometido por el macrismo, de la mano de la policía a órdenes de Rodríguez Larreta.

   La alevosía hace empalidecer las previsibles maniobras informativas y editoriales sobre la crisis en Venezuela, todas alineadas con la estrategia intervencionista del gobierno de Trump, que a estos fines no entra en la lista de los autoritarios.