Protesta por la represión a los trabajadores de prensa

 
 Camarógrafos, fotógrafos y trabajadores de prensa protestaron el miércoles 27 frente al Congreso de la Nación por los operativos represivos que el gobierno lanzó contra manifestaciones populares realizadas ante el ajuste a los jubilados y que tomaron como blanco, entre muchas otras personas, a representantes del sector.

   La protesta fue convocada por la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) y el Sindicato de Prensa de la Ciudad de Buenos Aires (Sipreba), con las consignas “Libertad para informar” y “No disparen contra la prensa”.
   El jueves 14 y el lunes 18 de diciembre el gobierno bloqueó toda posibilidad de llegar al Congreso mediante un despliegue de fuerzas represivas sin precedentes desde la recuperación de la democracia, en 1983.
   En la primera de esas dos jornadas, estas fuerzas golpearon y aplicaron gases a legisladores opositores y balearon a quemarropa a fotógrafos, para desatar después una represión generalizada y una cacería por calles aledañas que tomó como blanco incluso a personas que no participaban de la protesta.
   El lunes 18 aprovechó la confrontación con un grupo minúsculo de personas, supuestos manifestantes e incluso infiltrados de las fuerzas de seguridad, para repetir el modus operandi: perseguir indiscriminadamente a civiles inermes, golpearlos en el piso, arrojarles gases y hasta pasarle por encima con una motocicleta a una persona que estaba inmovilizada en el piso.
   En ambas jornadas varios equipos periodísticos fueron objeto de actos violentos, con especial predilección por los pertenecientes a los medios populares, cooperativos y comunitarios.
   Así, ambas entidades convocaron a un “camarazo”, que se realizó simultáneamente en otras ciudades.
   En un comunicado, la Asociación de Reporteros Gráficos expresó que “los trabajadores de prensa no podemos seguir siendo blanco de las fuerzas de seguridad. Durante la represión de las marchas realizadas entre el 14 y el 18 de diciembre fueron heridos con postas de goma más de 20 reporteros gráficos, pero la cantidad se multiplica si contamos a la totalidad de los trabajadores de prensa, y si agregamos a las agresiones el uso directo e intencionado de gas pimienta, golpes, insultos e intimidaciones”.
   Añade que “muchos de los heridos recibieron disparos desde corta distancia, efectuados por efectivos uniformados, en grupo y bajo mando operativo. En la mayoría de los casos, las agresiones fueron deliberadas y con clara conciencia de estar atacando a periodistas en ejercicio de su labor. Pese a la publicidad de los hechos, su gravedad y reiteración, no hemos recibido explicación alguna de las autoridades, compromiso de respeto a nuestra integridad física o muestra alguna de interés por las agresiones recibidas”. 
   Sobre estos mismos hechos, la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) presentó una denuncia en Tribunales para que se investiguen al menos diez casos de abuso por parte de las fuerzas represivas del gobierno ante las protestas.
   La presentación fue realizada ante el juez Sergio Torres, quien investiga los hechos del 18 de diciembre porque su juzgado ya había recibido denuncias sobre el accionar de la policía de la Ciudad y de la Federal.
 
 
   Protesta por despidos en TDA
 
   Simultáneamente, trabajadores de los canales Encuentro, Paka Paka, DeporTV y de Televisión Digital Abierta permanecían el miércoles 27 en el hall de ingreso al Centro Cultural Néstor Kirchner porque el gobierno anunció 180 despidos con fecha del 31 de diciembre.
   Estos despidos confirman que la gestión de Hernán Lombardi y sus colaboradores está destinada a la destrucción del sistema público de medios así como de la TDA, que en varios lugares del país es el único servicio de televisión disponible, en beneficio directo de las empresas privadas del sector, que son aliadas del oficialismo.
   Estos 180 despidos están precedidos por medidas similares adoptadas en el pasado, en algunos casos por razones políticas, como numerosos trabajadores de prensa de Radio Nacional y la Televisión Pública, y en otras con la única finalidad de una paralización progresiva de la generación de contenidos de esos canales, que fueron elogiados y premiados a nivel nacional e internacional.
   La gestión de Lombardi logró en meses pasados la inigualable marca de que la Televisión Pública tuviera 0.0 de audiencia, según las mediciones que se usan para el sector.
   Otro tanto ocurrió con la gestión de Radio Nacional, que en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires disputaba audiencia de igual a igual con las emisoras privadas, hasta ubicarse segunda en algunos segmentos, y que ahora está entre las peor ubicadas.
   Los trabajadores afectados por los despidos informaron que les ofrecieron apenas dos meses de indemnización, cuando la mayoría de ellos llevan varios años de trabajo.
   Agregaron que el gobierno no abrió una vía de diálogo para afrontar el conflicto y que estos despidos prácticamente consuman el objetivo de Lombardi y del macrismo de vaciar TDA, lo que redundará en beneficio de las empresas privadas.