Recurso extraordinario por la apropiación de Papel Prensa

 

Lidia Papaleo, víctima directa de las operaciones realizadas por la dictadura cívico-militar para la apropiación de Papel Prensa entre 1976 y 1977, presentó un recurso extraordinario para llegar a la Corte Suprema, tras las decisiones judiciales destinadas a favorecer a los imputados, informó en una nota el periodista Ari Lijalad.

  

 

   El artículo, publicado en el portal Nuestras Voces el domingo 24 de septiembre, expresa que a la viuda del empresario David Graiver le quedará la vía de los tribunales internacionales, en caso de una nueva resolución destinada a impedir la investigación de los crímenes denunciados.

   La apropiación de Papel Prensa por Clarín y sus socios gracias al acuerdo con el genocida Jorge Rafael Videla es un hito fundamental en la construcción de la posición hegemónica de ese grupo empresario, visto que es la única planta elaboradora de papel para periódicos.

   Lijalad dice en Nuestras Voces que “en las instancias anteriores, el lobby del Grupo Clarín logró, primero, dilatar la causa durante años. Luego, ya con el acompañamiento del Gobierno de Mauricio Macri, el sobreseimiento de Ernestina Herrera de Noble, Héctor Magnetto y los demás imputados. La decisión la tomó el juez Julián Ercolini, luego confirmada por los camaristas Jorge Ballestero y Leopoldo Bruglia. Para llegar a esta resolución, los jueces tomaron la versión Clarín del hecho, introdujeron testimonios de forma irregular, descartaron pruebas que figuran en el expediente y se negaron a producir otras. Para Papaleo, que fue secuestrada, violada y torturada tras la venta forzosa de Papel Prensa, el caso no está cerrado”.

   También recuerda que de los diez imputados originales por esta operación ilegal solo quedan vivos cuatro, Héctor Magnetto, Bartolomé Mitre, Guillermo Gainza Paz y Raymundo Podestá. “Hace pocas semanas falleció Ernestina Herrera de Noble, y en los años anteriores personajes claves de esta historia como Jorge Rafael Videla, Eduardo Emilio Massera y José Alfredo Martínez de Hoz. Parte de la estrategia dilatoria fue la cuestión biológica. Videla fue el único que falleció en una prisión común”.

   La nota completa está disponible en ese enlace:

Justicia por Papel Prensa