San Mau, San Carlos, San Daniel

El esfuerzo editorial de Clarín y La Nación se centra en defender y hasta reivindicar al presidente Macri tras su enloquecido discurso en el Congreso; al fiscal Stornelli, involucrado con espías y maniobras de extorsión; y al “periodista” Santoro, amigo del fiscal. Clarín le hizo firmar una nota y La Nación le ofreció un reportaje. Una línea ultradefensiva pensando en un milagro en octubre.

 

 Otra vez, Morales Solá se puso al frente del batallón no ya para tratar de explicar el discurso de Macri el viernes primero de marzo, sino para reivindicarlo, felicitarlo, exaltarlo: más enamorado que nunca, el columnista encontró “carisma” en el presidente y no le temblaron los dedos para teclear que el final del discurso en el Congreso hizo recordar las capacidades oratorias de Raúl Alfonsín…

   Otros escribas del batallón también deben defender al presidente pero intentan evitar el ridículo. El mismo sábado, en el mismo diario, Dapelo dice que ese tipo de discurso no era el plan de Macri, que cambió todo por culpa de los “K”.

   Clarín fue menos leal con el presidente al que ungió: el editor Gambini escribió el sábado que bueno, en fin, en definitiva todos los discursos de final de mandato presidencial tienen mentiras y fantasías, como las que expresó Macri. Y ya el domingo, González, reemplazando a Van der Kooy en la columna “Trama política”, dice que Macri mostró que va a la reelección “con lo poco que tiene”, con “un presente malo contra el pasado aún peor”, es decir, una vez más, los “K”.

   Pero, dice el redactor, las perspectivas económicas son desastrosas -desmiente así al presidente, ¡tremenda valentía!-, y en el supuesto de que a partir de julio haya algún pequeño atisbo de mejora, ya habrán pasado elecciones en provincias con sonoras derrotas de Cambiemos. ¿Qué hacer para conservar el gobierno? González responde que está abierta la posibilidad de aceptar interna presidencial con la UCR y, más todavía, la posibilidad de que Vidal sea compañera de fórmula.

   Recuerda que la gobernadora dijo el mismo viernes que no sale de la provincia, pero la necesidad electoral puede forzar cambios, porque en el “hostil cordón” del Gran Buenos Aires Vidal supera en imagen a Macri por diez puntos. Asunto abierto, remata.

   Otro gran despliegue de protección es para el fiscal Stornelli, por la causa judicial en Dolores que, escribe el domingo Morales Solá, está dirigida por Ella, “la jueza de hecho”. Le discute al discurso de la ex presidenta el miércoles: aunque D’Alessio haya trabajado para Estados Unidos, concede, de ninguna manera es asunto de la Corte: se ve que es una posibilidad que a la Embajada no le gusta. Tras una defensa ciega de Bonadío y del fiscal ex colaborador de Macri en Boca, el columnista quiere crear pánico: dice que el caso “podría poner en riesgo la seguridad personal de Stornelli, de Bonadío y de Rívolo”, el otro fiscal del fotocopiazo que, por lo que se sabía hasta ahora, D’Alessio no había complicado. Al gran analista de La Nación se le escapó esta mención de Rívolo.

   También Carlos Pagni había publicado el viernes para defender al fiscal, escribiendo pestes del empresario que denuncia la extorsión y, por las dudas, también de su abogada. Tras deslizarse por unos párrafos en clave de antiperonismo histórico, vuelve a la extorsión y, marcando en esto línea propia, reprocha que el oficialismo haya usado escuchas ilegales para su relato de “montaje de los presos K”, que Carrió hizo propio. Y escribe Pagni: “Llama la atención que Carrió, implacable como nadie para reprobar la utilización clandestina de escuchas judiciales, haya echado mano de ese método”. Y no es que a este inteligente columnista le preocupe la institucionalidad: lo que reprocha es que el macrismo “le regale al kirchnerismo ese argumento”.

   La tercera gran línea de defensa editorial es para Santoro, de Clarín, nexo entre D’Alessio y Stornelli, entre otros quehaceres “periodísticos”, incluyendo la acusación de espiar a sus propios compañeros de la televisión. Clarín lo dejó escribir el domingo para que apuntale el libreto del “montaje K”. En colusión directa, el mismo día y en el mismo diario Roa lo cuida: sí, Santoro conectó a D’Alessio con el fiscal. A Santoro “le falló el detector de chantas o de fabuladores”. Pobre Dani, fue víctima de “cierta ingenuidad”.

   ¿Y por qué el ahora chanta, el ahora impresentable, el ahora falso abogado, el ahora estafador D’Alessio escribía en Clarín? Roa te lo explica: es por la “pluralidad de voces tradicional” del diario.

   La decisión política de defenderlo a Santoro da de lleno en La Nación, la “competencia” de Clarín: Cappiello le hace un reportaje en el que le tira centros para que cabecee. ¿Qué piensa de la denuncia de Etchebest? ¿En que lo perjudicó? Centros tan buenos que Santoro se encuentra con la oportunidad de pasar de sospechoso a víctima.

   EN OTRO PAÍS se mantuvo Bonelli, de Clarín, el viernes: la inflación de febrero es un desastre, las tasas astronómica del Central no alcanzan para frenar al dólar y hay “enojo” y “diferencias” dentro del FMI, donde dice -siempre sin ninguna fuente- que hay directores muy disconformes y que están inquietos por “el enamoramiento” de Lagarde con Macri. El grupo de trabajo del FMI tiene serias dudas sobre cómo llegará la Argentina a octubre y ve con “obsesión” las encuestas que le dan pésimo al macrismo. Así que se fueron de regreso a Washington para discutirle a la enamorada.