Santiago Maldonado: un año de manipulación mediática

 
Los doce meses transcurridos desde que, sin orden judicial y por decisión del gobierno nacional, la Gendarmería Nacional lanzó un ataque a la comunidad mapuche en Chubut durante la cual se produjo la desaparición de Santiago Maldonado, se inscribe como uno de los capítulos más oprobiosos en la historia del periodismo argentino. Su cuerpo apareció 78 días después pero lo sucedido aún no ha sido revelado.
  

 
 
Por COMUNA
 
   Las mentiras, las operaciones de encubrimiento de los delitos denunciados, las maniobras para confundir a lectores, oyentes y televidentes, la demonización de quienes reclaman justicia y la denigración del pueblo mapuche, marcan el accionar de una parte significativa de los medios de difusión de la Argentina desde el primero de agosto de 2017, en especial los que encabezan la defensa a ultranza del macrismo, Clarín y La Nación.
 
   La manipulación tiene como punto de partida el ocultamiento del hecho de que ese día ya se había levantado un corte de ruta realizado por la comunidad mapuche, a la que Santiago Maldonado apoyaba. No obstante, la Gendarmería ingresó sin orden judicial en la Pu Lof en Resistencia Cushamen, en inmediaciones de Esquel, Chubut.
 
   A partir de entonces se realizó una escalada de publicaciones plagadas de falsedades, y que aún no concluye.
   Algunos medios del grupo Clarín dieron varias versiones diferentes para hacer creer a su público que Maldonado se paseaba orondamente por varios puntos del país. Uno de sus columnistas, Eduardo van der Kooy, llegó a escribir que el joven se había “esfumado”, mientras otros daban amplio espacio a patrañas como la expresada por la dirigente macrista Elisa Carrió, quien dijo tener “datos” de que Maldonado estaba en Chile.
 
   El portal Infobae, entre otros medios, se prestó a darle publicidad a versiones lanzadas por fuentes oficiales de seguridad para estigmatizar al pueblo mapuche y presentar al menos a una parte de él como peligroso para la población argentina, con la recreación reiterada de la fantasmal sigla RAM, operación respaldada también por los gobiernos provinciales de Río Negro y Chubut.
 
   Este medio llegó al grotesco de publicar con gran destaque fotografías donde se veían instrumentos de labranza, hojas manuscritas y teléfonos móviles de más de diez años de antigüedad como “evidencia” de la existencia del grupo “terrorista” RAM, integrado por mapuches.
 
   Las campañas mediáticas de difamación incluyen a la familia de la víctima, en especial a su hermano Sergio, cuyos reclamos y denuncias son censurados sistemáticamente.
 
   Este amparo de las grandes empresas periodísticas a lo que está denunciado como un crimen de Estado, y que sigue caratulado en la justicia como desaparición forzada, evoca el sostén que los mismos grupos ofrecieron a la dictadura cívico-militar y a las versiones falsas que se publicaron para encubrir al Terrorismo de Estado.
 
                                                                                   Buenos Aires, 31 de julio de 2018