Se suman denuncias en Radio Nacional de Mendoza y Neuquén

Hernan Lombardi dos

Los trabajadores de Radio Nacional de Mendoza y Neuquén volvieron a denunciar a los funcionarios macristas a cargo de las emisoras por censura, persecución, malos tratos y vaciamiento de programación, con riesgo grave para los puestos de trabajo. Estos conflictos se agregan a otros en varios puntos del país, como el que afrontan las radios nacionales en Entre Ríos.

   Las directoras de ambas emisoras, nombradas por la gestión macrista en Radio y Televisión Argentina (RTA), ya habían recibido varias denuncias en el pasado.

   Los actos de censura de persecución denunciadas son simultáneas a una decisión de la directora del macrismo, Ana Gerschenson, quien pretende cancelar programación local en las emisoras, al menos en una de ellas por cada provincia, para que sean meras retransmisoras de programas hechos bajo control de Buenos Aires, aunque sean anunciadas con una supuesta impronta “federal”.

   En el caso de Mendoza, los trabajadores difundieron una carta abierta en la que repudian las acciones de la directora Gabriela Figueroa, “consistentes en modificaciones y cambios de horarios y funciones de modo unilateral e intempestivamente, violando los convenios colectivos de trabajo”.

   “Repudiamos lo que consideramos el hecho más grave del que se haya tenido antecedentes: el intento de prohibir el ingreso a la emisora a una de las trabajadoras que inició acciones legales por dichos incumplimientos de convenios, en el marco del achicamiento de programación local estipulado por esta gestión, en sintonía con la política llevada a nivel nacional en distintas emisoras del país”, agregan.

   El achicamiento de la programación, que Gerschenson está imponiendo en todo el país, se ve reflejado en el caso de Mendoza “en el desdoblamiento de transmisión”.

   “Nuestra señal –continúan- se escucha sólo a través de la sintonía de FM en la zona del Gran Mendoza, mientras que la actual gestión decide retransmitir LRA1 Radio Nacional Buenos Aires por la A.M con alcance al resto de la provincia, como parte de la misma política de recorte”. 

   La carta insiste en denunciar “los actos de censura, persecución política, gremial, maltrato al personal y vaciamiento de contenidos por parte de las autoridades actuales de forma constante, ejerciendo un total abuso de su autoridad”.

    En declaraciones a MDZ Online, Figueroa rechazó las denuncias, se quejó de su difusión pública y negó que haya persecución política y favorecimiento editorial al gobierno macrista y sus aliados.

   Sin embargo, los trabajadores puntualizaron que la directora quiere mantener en el aire a Sergio Miranda, organizador de la visita a Mendoza de la dirigente ultraderechista Cecilia Pando, una negacionista que llegó al extremo de reivindicar públicamente la apropiación sistemática de bebés cometida por la dictadura cívico-militar entre 1976 y 1983.

 

   Empeora la situación en Radio Nacional Neuquén

   La directora de la emisora, Dalila Pinacho, quien es abogada y representó los intereses del empresario Joe Lewis, el amigo del presidente Mauricio Macri que se apropió de Lago Escondido, recibió nuevas acusaciones de censura, persecución y malos tratos a los trabajadores, causa de renuncia de una locutora cuya salud se vio afectada, según diagnóstico médico.

   Trabajadores de la emisora recordaron que la funcionaria macrista acumula ya tres denuncias en el Ministerio de Trabajo de la Nación, un despido sin causa, una declaración de preocupación del Senado de la Nación y otras dos trabajadoras con licencias psiquiátricas.

   En su dimisión formal, la locutora Lorena Ortiz dejó constancia del acoso laboral por parte de Pinacho, que le causó daños a su salud física y mental. La ex empleada de Lewis pretendió que Ortiz cambiara intempestivamente de horario.

   Los trabajadores hicieron notar que la abogada parece tener inclinación a maltratar en especial a las trabajadoras mujeres.

   Exhibe el singular registro de haber sido cuestionada por la Asociación Argentina de Trabajadores de las Comunicaciones, el Sindicato de Prensa de Neuquén y la Sociedad Argentina de Locutores.

   Poco después de que la conducción macrista la puso en el cargo, la abogada levantó toda la programación y en su primera circular impuso la censura previa.