Sérgio Moro, soldado de la nueva Escuela de las Américas

El juez Sérgio Moro, quien llevó adelante la causa con la que el ex presidente brasileño Luiz Lula da Silva fue puesto prisionero en plena campaña electoral, tiene como respaldo a una entidad estadounidense que representa a bancos y a grandes corporaciones que operan en América Latina con la finalidad excluyente de apropiarse de riquezas. Para ello influye en la justicia, la academia y los medios, para enfrentar a los gobiernos que no se someten a sus dictados.

   Americas Society/Council of the Americas (AS/COA) exalta incesantemente a Moro, lo lleva de visita a Estados Unidos y allí lo premia con títulos tales como “hombre del año”, similar al que le otorgan publicaciones que responden a las multinacionales.

   El tema fue expuesto recientemente por Brazil Wire, una publicación en inglés dedicada al país suramericano, que tiene asiento y se edita en Europa.

   Moro fue en marzo la estrella más rutilante de la reunión en Nueva York de un autodenominado “movimiento anticorrupción”, reunión convocada también por entidades bancarias.

   La AS/COA tiene como uno de sus instrumentos a la revista Americas Quarterly. Este es uno de sus rostros más visibles pero no está entre los más importantes: sus nexos con el poder, la capacidad para influir en él y para determinar decisiones gubernamentales y cambios políticos es lo que en verdad importa.

   En cuanto a sus tácticas de difusión para favorecer a amigos y abatir a adversarios, la institución opera a través de la agencia Bloomberg y, dice Brazil Wire, tiene nexos también con la agencia británica Reuters.

   Su presidenta es Susan Segal, que en ciertos ámbitos del poder económico es llamada “la mujer más influyente en las Américas”.

   Brian Winter, editor jefe de Americas Quarterly y uno de los vicepresidentes de AS/COA, tiene espacios de comunicación en Newsweek y en CNN, donde se lo presenta como “especialista en Brasil”. No es el único integrante de la entidad llamado por esos medios de difusión.

   Este individuo llegó a la revista después de que salió de Reuters en Brasil en 2015, donde fue acusado de haber censurado informaciones sobre la corrupción en la empresa Petrobras durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso.

   Esos datos siempre son ocultados por los medios dominantes de los países latinoamericanos, como Clarín y La Nación en la Argentina, porque su exposición contradice la versión según la cual la corrupción es un problema que comenzó con los gobiernos populares como el de Lula da Silva. Ese argumento es central para el dispositivo de difusión que lleva a procesos de destitución ilegítimos, como el de Brasil, o mediante elecciones “democráticas”, como en Argentina, Chile y Ecuador.

   Brazil Wire recuerda que el Council of the Americas se llamó inicialmente “Grupo empresarial para América Latina”, creado por David Rockefeller cuando era presidente del Chase Manhattan Bank, en los años posteriores a la Revolución Cubana, en 1959.

   Entre sus directivos figuran otros personajes siniestros para la democracia latinoamericana, como el ex director de Inteligencia y luego secretario de Estado estadounidense John Negroponte, organizador del fracasado golpe de Estado en Venezuela, en 2002, y supervisor de crímenes políticos en América Central.

   Los “principios” de AS/COA constituyen el eje ideológico de los candidatos derechistas que avanzan en América Latina. En efecto, dicen que la organización se basa en la “creencia fundamental de que los mercados libres y la iniciativa privada ofrecen el medio más eficaz para alcanzar el crecimiento económico regional y la prosperidad”.

   Confluyen en la entidad Bloomberg, Bank of America, Barings, Boeing, Banco Bradesco, Bando do Brasil, Banco Santander, Citigroup, Coca Cola, Exxon Mobil, Ford, General Electrics, General Motors, Google, Itaú Unibanco, IBM, Johnson & Johnson, McDonalds, Microsoft, Pfizer, Philip Morris, Shell, Time Warner/Turner, Toyota, Viacom y Wal-Mart, entre otras empresas y corporaciones que operan como poder dentro del poder, designan y manipulan jueces, echan a otros, condicionan fallos y dictan políticas económicas, así como medidas represivas en caso de protestas que resistan su voracidad.

   Además del vínculo con esta entidad, según documentación revelada por Wikileaks Moro fue entrenado por el Departamento de Estado, y recibe instrucción destinada a abogados organizada por la Escuela de Leyes de Harvard.

   En el plano local, Moro no tuvo problemas en dejarse fotografiar, en diciembre de 2016, cinco meses después del derrocamiento de la presidenta Dilma Rousseff, en compañía de Michel Temer, Aécio Neves y Geraldo Alckmin, todos exponentes de la derecha política acusados de corrupción, pero no por ello perseguidos por Moro y ningún otro juez brasileño.

   De hecho Alckmin, precandidato presidencial en 2018 y quien espera beneficiarse con la proscripción de Lula da Silva, fue exceptuado en abril de los expedientes del Lava Jato, como se llama a las investigaciones sobre corrupción, en los que estaba incluido bajo acusación de haber recibido sobornos de la empresa Odebrecht.

   En tanto, Moro sigue siendo exaltado por el poder al que sirve. Fue propuesto por la Asociación de Jueces Federales de Brasil para el Supremo Tribunal Federal.

   La revista Istoé, la revista Época y el grupo Globo le entregaron diversos títulos, en tanto la revista Fortune lo ubicó, en 2016, entre los cincuenta “líderes” con mayor influencia en el mundo.