Y el más bolsonarista es…

Una verdadera proeza editorial: los columnistas principales de Clarín y La Nación se las arreglan para decir que Néstor y Cristina Kirchner se parecen a Bolsonaro más que ningún otro argentino, aunque estén en una “vereda antagónica”. Ante el viaje de Macri a Brasil, al que irá con la bolsonarista Bullrich, ponen esfuerzo en marcar diferencias entre los presidentes.

   Una vez más, coincidieron en estas piruetas analíticas Eduardo van der Kooy de Clarín y Joaquín Morales Solá en La Nación. Ambos diarios, aunque con menos intensidad que días atrás, trabajan en el plan B: Clarín habló de Lavagna hace una semana como eventual candidato, y La Nación puso al tope de visibilidad a Urtubey el viernes, y a Massa este domingo 6.1.

   Néstor, Cristina y Bolsonaro son lo mismo, tipeó el de Clarín, por su “anacronismo”. En cambio, Macri no fue a la asunción no por las vacaciones, sino para no “quedar pegado” al ultraderechista en algunos aspectos que lo perjudicarían electoralmente, como los temas de género, justo cuando Cambiemos se apresta a relanzar el debate parlamentario sobre despenalización del aborto al comienzo de la campaña electoral.

   Las propuestas de Fernández de Kirchner son “extemporáneas” como las de Bolsonaro, dice Morales Solá, aunque luego no puede evitar coincidencias de Macri con el presidente brasileño. En esa línea es que dice que Bullrich irá con él a Brasil, con su “doctrina”: “la seguridad está primero que los delincuentes”. Y aquí se le escapa el gato: “es la gente común la que reclama por la seguridad, sea con los protocolos de Bullrich” o sea “con los métodos más agresivos de Bolsonaro”. Evita mencionar lo que en un artículo más o menos riguroso sería imposible evitar: la presencia de Bullrich como estrella de la comitiva macrista conecta con la alianza más estrecha que Bolsonaro consumó en tiempo récord, con el primer ministro israelí Netanyahu, un terrorista de Estado al que la ministra gusta comprarle armas.

   Bolsonaro anunció además, como se sabe, la liquidación del Mercosur como unión aduanera, objetivo que a Macri le encanta. ¿Y el presidente argentino se diferenciará del anuncio brasileño de aceptación de una base militar estadounidense, cuando su sostén principal en el mundo es Trump? ¿Dirá que no, dirá que cuidemos la soberanía y la paz? Este tema es directamente ignorado por ambos columnistas.

   Pero entonces, ¿quién se parece más a Bolsonaro? Veamos: La Nación titula el domingo que el macrismo retoma en 2019 el proyecto de “reforma laboral”, eufemismo sobre la reducción de los derechos de los trabajadores, que es una de las primeras medidas que tomó el ultraderechista brasileño. Y Clarín titula con la recuperación del proyecto para bajar la edad de imputación penal, en la línea represiva que está tanto en el ADN de la derecha argentina como en el de la derecha brasileña.

   La novedad en ambos diarios es que están alcanzando una marca: ya van como cuatro días que no dicen que, en segunda vuelta, Macri le gana a Cristina, y que por lo tanto el peronismo bueno necesita pronto fortalecer un candidato. El último día de exaltación de este relato fue de Morales Solá, el jueves en La Nación, réplica de lo que dijo en el espacio de TV del diario, réplica a su vez de lo que él mismo había escrito el domingo pasado. Un relato que Infobae había agitado el martes y que, una vez más como furgón de cola, retoma el domingo en otra nota, para reclamar un plan B, con la tesis de que Macri y Fernández de Kirchner son igual de dañinos para sus fuerzas políticas.

   En esto encaja el proyecto de separar las elecciones de la Provincia de Buenos Aires de las nacionales, por la convicción de Vidal de que perderá por culpa de Macri. Parece que el “opositor” Massa se presta a esta maniobra, con sus legisladores en fila para votar lo que haya que votar.

   Por lo demás, muy poquito espacio para la protesta del viernes, el “ruidazo”, y menos para el anuncio de las protestas sindicales por el mismo tema.

   Para los incautos que crean que Iguacel fue echado por el tema tarifas, como si en el macrismo alguien pusiera el grito en el cielo por destruir la vida de las familias argentinas, Pagni en La Nación se esmeró en otras explicaciones: lo que de verdad disputa la ceocracia gobernante es el negocio de Vaca Muerta, y qué empresas nacionales y qué empresas extranjeras avanzan allí y cuáles reciben -y cuáles no- multimillonarios subsidios estatales. Que están corriendo: uno de los que los recibe es Paolo Rocca, de Techint.

   Este asunto es muy complejo y difícil de comprender, porque además Pagni incluye datos, cifras y contextos que hay que ver a qué intereses responden, al bolsillo de cuáles de los jugadores enfrentados. Ahora, si como estos mismos diarios escriben todo el tiempo, fuera verdad que Trump y su banda miran Vaca Muerta con la baba cayendo por la boca, no habría forma de desligar cada acción del fotocopiazo de Bonadío contra Rocca, con muchos intereses en juego allí, y contra Eurnekián, también muy involucrado.