Alberto: estás nominado

Bandera de largada: El candidato presidencial opositor Alberto Fernández recibe una dosis bien coordinada de embestidas editoriales, algunas suaves y hasta cuidadas, otras más groseras, pero todas con dos finalidades: exaltar “problemas de discurso” que supuestamente tiene para ser “moderado” y a la vez contentar al kirchnerismo, y la duda sobre el poder real que tendrá si gana.

   Este despliegue de los columnistas de Clarín y La Nación está escoltado por el intento de mantener la ola de optimismo de Cambiemos por el preacuerdo UE-Mercosur y la aparente coincidencia total de Macri con el neofascista Jair Bolsonaro para ir hacia un tratado de libre comercio con Estados Unidos.

   El comienzo formal del período de publicidad electoral, que en verdad Cambiemos lanzó con gran anticipación, mediante la saturación de muy costosos mensajes sobre obras que el gobierno se adjudica en todo el país, pero sobre todo en provincia de Buenos Aires, coincide con el redireccionamiento de los cañones mediáticos hacia Alberto Fernández.

   Ya el martes 2 abrió fuego Kirschbaum en Clarín, afirmando que no se sabe quién decidirá si gana el Frente de Todos, AF o CFK, si se gobernará en Balcarce 50 o en el Senado. Al día siguiente, un “análisis” sin firma de la imagen de la boleta opositora, hace notar que Él aparece detrás de Ella.

   El viernes en La Nación, Rodríguez Yebra le cuelga al candidato presidencial “la mochila del pasado”, se ven en él “idas y vueltas” e “incomodidad”. Y el preanuncio ya hecho por Kirschbaum: si ganan habrá un “choque” entre el presidente y la vice, algo que el columnista pone en boca de “gobernadores” que no tienen nombre, o tal vez se le olvidaron, no importa.

   Siguió Roa, el sábado, en Clarín: al definir a CFK como inocente de los cargos que se le formulan, este “analista” anticipa que Alberto Fernández impondrá una amnistía o un perdón para Ella. Para más, el título: “Ahora queda más claro quién es Alberto Fernández”.

   El domingo 7.7. toma la posta, otra vez, Kirschbaum: “Alberto piensa más en la interna que en Macri”. Fue a ver a Mujica y a Lula, dice, para quedar bien con los kirchneristas. Tipeó que la fórmula “expresa el conflicto potencial que encierra”. Es decir que “encierra” el conflicto, pero “lo expresa”: ¡Clarísimo!

   El mismo día Van der Kooy parece que hizo copiar y pegar con la insólita embestida del jefe de gabinete Peña. Titula “El plan K: esconder a Cristina”. Es decir: después de casi una década de criticar, presentar como peligro y descomposición institucional la “centralidad” de Cristina y la supuesta concentración de poder en Ella, ahora el problema es que no aparece en esa centralidad.

   Siguiendo el guión de los opinadores ya citados, habla de una necesidad de Alberto Fernández de “desdoblarse”, entre ser “moderado” y contentar al kirchnerismo. El candidato tiene un desafío: afianzar su autoridad, que nació “anémica”. Lo mismo que tecleó Kirschbaum, pero con otras palabras.

   El mismo día, pero en La Nación, Liotti machaca: Alberto busca “equilibrio” entre moderación y “mostrarse fiel” a los K. Y, por si no quedó claro, en otro nota Gabriel Sued titula: “Fernández debe construir un perfil despegado de Cristina”.

   Especialmente sábado y domingo estos lanzamientos contra Alberto Fernández reemplazaron la ola eufórica por el preacuerdo UE-Mercosur, que naturalmente necesitó de no informar ni opinar, salvo un par de casos muy aislados, sobre la advertencia del presidente francés, Macron, quien dijo que todavía no hay acuerdo alguno y que queda mucho camino por andar para hablar de ello.

   Mientras Trump hizo que el FMI diera otra ayudita para financiar la campaña de Macri, con 5.400 millones de dólares, comenzó la instalación de un proyecto de tratado de libre comercio con Estados Unidos, una tarea que obviamente quedará para un eventual segundo período macrista.

   Normalmente poco proclive a sumarse a las campañas de exaltación oficialista más grotescas, Carlos Pagni en La Nación torció el discurso el martes en La Nación, cuando lo pone al presidente como actor central del preacuerdo con la UE, porque fue Él, dice quien persuadió a Merkel, a Macron, a Bolsonaro. Y lo escribió nomás aunque, como se vio, Macron no está muy persuadido.

   Dos días después, el mismo columnista puso en juego la idea de la coincidencia entre Macri y Bolsonaro para un acuerdo comercial con EEUU. En este contentar a Trump entra, dice Pagni, una inminente declaración como “organización terrorista” a Hezbollah, el movimiento libanés.

   También Bonelli, el viernes en Clarín, relata que Macri fue quien arregló todo para el preacuerdo UE-Mercosur. Y dice que el nuevo aporte de campaña del FMI al presidente es también una señal de que con la salida de Lagarde del FMI no cambia nada, porque es Trump quien trabaja en la reelección de Macri.

   Junto a estos trazos que repiten líneas editoriales e inauguran algunas relativamente nuevas, sigue en movimiento un recurso de fondo para el calendario electoral, que posiblemente se confirme en volumen en el período entre las PASO y la primera vuelta de octubre: “novedades” en Estados Unidos por la “ruta del dinero K”, con pedidos al amigo más fiel, Claudio Bonadío, para que mueva unos papeles o indagatorias, ya se verá. La seriedad profesional y la moral de estos anuncios está garantizada: escribe Daniel Santoro.

   Parece que la idea es que, en plena campaña hacia octubre, haya un pedido de comparecencia a Cristina a nombre de la “justicia” estadounidense. Tal vez hasta un procesamiento allá, en la madre patria de Bonadío, Macri, Clarín y La Nación: eso quizá dependa de cómo vayan resultando las encuestas.