Operetas

Todos unidos odiaremos

Todos unidos odiaremos

Alberto Fernández expresa “furia” y se vuelve agresivo, Kicillof es marxista, los sindicalistas opositores son violentos: las consignas de campaña del macrismo son publicadas cada día por los medios oficialistas, con énfasis especial de sus columnistas el domingo 14 de julio. En tanto, el macrismo prepara el recuerdo de las víctimas de la AMIA para su provecho electoral.

Alberto: estás nominado

Bandera de largada: El candidato presidencial opositor Alberto Fernández recibe una dosis bien coordinada de embestidas editoriales, algunas suaves y hasta cuidadas, otras más groseras, pero todas con dos finalidades: exaltar “problemas de discurso” que supuestamente tiene para ser “moderado” y a la vez contentar al kirchnerismo, y la duda sobre el poder real que tendrá si gana.

Tipeando por un sueño

El anuncio de un acuerdo comercial con la Unión Europea es el nuevo estímulo para la euforia mediática oficialista: columnistas de Clarín y La Nación tipean por el sueño de la “refundación” que arrase de una vez con los derechos laborales y previsionales. Entre varios hitos para la antología del grotesco del “periodismo independiente”, una “noticia” porque Macri “logró” sentarse junto a Trump.

Operación optimismo

Operación optimismo

Los columnistas oficialistas más fanáticos ya lo dan a Macri a punto de empatar en las encuestas a la fórmula opositora. En dos semanas seguro lo ponen al frente. Poca delicadeza editorial de Clarín, La Nación e Infobae para el cierre de listas: Macri “consolida” y “refuerza” mientras Cristina Fernández “impone”, La Cámpora “copa todo” y Massa es un perdedor.

El superhéroe amarillo

El superhéroe amarillo

Los columnistas de Clarín y La Nación andan por caminos parecidos para cumplir el mismo mandato: dar interpretaciones positivas de la designación de Pichetto en la fórmula oficialista e insuflar optimismo. Detrás de artilugios, rumores y recursos argumentales, de fondo está la vieja fórmula “nosotros o el caos”, trasladada a “democracia republicana versus populismo autoritario”.  

Oficialistas sin pudor

El sostenido y grotesco esfuerzo editorial de los medios oficialistas por dinamitar la aproximación entre el kirchnerismo y Massa corrió el límite de la degradación periodística argentina. Clarín toma una expresión -que admite no verificada- de una única persona para propalar en tapa la leyenda “voto a la chorra”. La Nación retrocede en el tiempo: civilización (macrismo) o barbarie (peronismo K).

Con cartas ocultas

Con cartas ocultas

El macrismo parece asumir abiertamente el riesgo de derrota electoral, incluso en primera vuelta. Columnistas de Clarín y La Nación describen esta percepción gubernamental con tonos algo trágicos, atenuados apenas por esperanzas cuyo fundamento es puesto en duda. Lo que nadie dice es qué hará el poder para impedir la derrota, aunque asoman indicios: más procesamientos y más escuchas.

Mau y Mariu buscan amigos

Mau y Mariu buscan amigos

La muy abierta perspectiva de derrota electoral del macrismo mantiene activas en el oficialismo y aliados varias operaciones simultáneas. Los columnistas de Clarín y La Nación se pliegan a los bandos en pugna: unos quieren apuntalar el proyecto reelecionista de Macri, otros quieren que la discusión siga abierta y depositan esperanzas en ayudas de Pichetto, Urtubey, Schiaretti y Massa, en clave “anti-K”.

Exterminadores frustrados

Exterminadores frustrados

La definición de la fórmula del kirchnerismo golpeó duramente a los columnistas del poder. Sin duda necesitarán tiempo para reacomodarse, y lo harán, pero en principio reaccionaron con una gama de matices diferenciados: de un discurso extremo, que define a Alberto Fernández como títere de Ella y poner en duda que la fórmula en verdad se inscriba, hasta llamarlo amablemente “moderado”. En Clarín, tres notas le advierten a Macri que debe apartarse.

Sinceramente furiosos

Sinceramente furiosos

La presentación del libro “Sinceramente”, su éxito editorial, el discurso de Cristina Fernández de Kirchner, la platea y la movilización, son respondidas con un ametrallamiento furioso de los medios que sostienen al macrismo. Los columnistas principales, los de segunda y tercera línea: todos siguen un guión de descalificación y desprecio implacable, repetido en cuatro días, sin descanso.