Machismo rima con capitalismo

El capitalismo “ha sido la base histórica sobre la cual se sustenta el patriarcado aún vigente”, afirma el cubano Mauricio Escuela, narrador, ensayista y profesor de Filosofía. Cuando se habla de machismo, expresa, “pocas veces quiere dársele al asunto el enfoque clasista que el fenómeno manifiesta desde tiempos inmemoriales”.

 

   El varón y la mujer “cumplen unos roles en la división del trabajo, que tributan hacia la existencia de un socioclasismo bien engranado, que se niega a desaparecer del horizonte humano, ya que se vende a sí mismo como natural, insoslayable, sagrado según más de una de las grandes religiones”.

   Escuela, nacido en Villa Clara, en 1988, licenciado en Periodismo, miembro de la Asociación Hermanos Saíz y profesor de Filosofía de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, enfocó este tema en una nota en La Jiribilla, revista cubana de cultura, titulada “Cuando Goethe era un macho alfa”.

   La división desigual del trabajo entre el hombre y la mujer, sostiene, “fue una de las primeras acontecidas durante el traspaso del primitivo comunismo a la sociedad de explotación, y ha sido la base histórica sobre la cual se sustenta el patriarcado aún vigente. Como todo estamento o institución, tiene este un origen en la economía política del intercambio, esa que creció hasta transformarse en el posmoderno neoliberalismo”.

   Ya en los cuentos de “Las mil y una noches”-la recopilación de la época medieval sustentada en tradiciones de Medio Oriente- la mujer aparece como “cosa” a disposición del varón. “La novia y la esposa son eso para el dueño del harén, también en la mayoría de la literatura galante, aunque el amor romántico haya exaltado casi hasta la ridiculez la belleza física femenina, machismo este último, por cierto, mitificado, oculto, permitido”.

   El ensayista expresa que hay actualmente en Cuba un proceso de selección laboral en el sector privado que se apoya en esta vieja inequidad. Las mujeres aspirantes a un trabajo, afirma, “deben cumplir con los requisitos de la mercancía (sana, bella, etc.), actuando así la institución por encima de la ley, la cosa por encima del ser, o sea, la historia en lugar de la idea feminista en boga, que no acaba de cuajar”.

   “Que un artista haga su carrera basada en la cosificación de las mujeres no debería extrañarnos”, afirma, pero advierte de inmediato que “el diccionario del machismo no solo alberga conceptos salidos de las canciones de reguetón, sino que ha sido el referente de más de una obra de arte, una sinfonía, una novela, un poema”.

   “El propio Goethe (Johan Wolfgang von Goethe, poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán, 1749-1832, NDR), famoso por establecer al amor galante como tema central en Occidente, en su idealización de la mujer, la cosifica, la transforma en una caja de resonancia mitificada, sobre la cual sonar sus metáforas mejores”.

   El ensayista refiere en la nota a “Filosofía política del poder mediático”, del filósofo argentino José Pablo Feinmann, cuando hace notar “la existencia mediante el poder de los medios de una ‘culocracia’, que vino a sustituir la noción neoliberal de la democracia representativa”.

   La nota original de La Jiribilla, en este enlace:

http://www.lajiribilla.cu/articulo/cuando-goethe-era-un-macho-alfa