Tipeando por un sueño

El anuncio de un acuerdo comercial con la Unión Europea es el nuevo estímulo para la euforia mediática oficialista: columnistas de Clarín y La Nación tipean por el sueño de la “refundación” que arrase de una vez con los derechos laborales y previsionales. Entre varios hitos para la antología del grotesco del “periodismo independiente”, una “noticia” porque Macri “logró” sentarse junto a Trump.

   Los tanques fueron implacables el sábado: Clarín y La Nación titularon a toda página con línea editorial idéntica, la del acuerdo “histórico” con la UE. La Nación le regaló seis títulos en tapa a este hecho, cinco de ellos totalmente favorables a la posición oficial. Télam no quiso ser menos: siete títulos el sábado por la mañana con idéntica postura.

   González, el sábado en Clarín, tipeó que las empresas argentinas deberán “adaptarse”, idea que Cabot, en La Nación, desarrolló con más sinceridad: esas empresas “o mejoran su competitividad o se extinguen”. Y en una reedición por escrito del detestable mensaje de las sillas rotas que graciosamente difundía la dictadura cívico-militar, agrega: “en poco tiempo el consumo abandonará la retórica del producto nacional”.

   Este escriba recupera a pleno el ADN de la “tribuna de doctrina” de fines del siglo XIX: Viene un “examen determinante para fundar un país abierto al mundo”.

   Y aunque para la eventual aplicación del acuerdo deberán pasar al menos dos años, Rodríguez Yabra -también en La Nación- anuncia que el país deberá dar “seguridad jurídica”y “credibilidad”, viejos eufemismos para reclamar pista libre para las corporaciones multinacionales. Y remata con un apenas disimulado repudio a la idea de la soberanía. Habrá que adoptar, reclama, “normativas que reduzcan la discrecionalidad en la aplicación de las políticas económicas”.

Esta avanzada internacional contra el país no puede tomarse respiro, como es obvio, en la tarea de atacar toda oposición a estos viejos sueños oligárquicos, y para ello la participación de Estados Unidos es crucial para apuntalar el trabajo de Comodoro Pus: Santoro, evasor de la justicia, agitó dos veces en cinco días la expectativa de acciones norteamericanas por el “lavado de dinero K” del que se acusa al ex secretario Muñoz. “Un fiscal”, tipeó el miércoles. El “Departamento de Justicia”, tipeó el domingo, siempre con Cristina Fernández de Kircher como objetivo de la maniobra. Para esto, al “periodista” no le importa manipular los datos para presentar a Muñoz no como lo que fue, secretario de Néstor Kirchner, sino como secretario de “Ella”.

   En su fanatismo macrista, Morales Solá ya se instala el domingo 30 en el “segundo mandato” de Macri, cuando la Argentina irá a una “reconversión industrial”, que todos saben qué significa si la produce un régimen de políticas anti-industriales. Pero, celebra, será hora de “adaptarse” a la competencia internacional, y ya dejar atrás “80 años de proteccionismo”. Basta de malos productos, tipeó, también inspirándose en la idea expresada en el mensaje dictatorial de las sillas.

   Por si quedara alguna duda: el futuro gabinete, dice Morales Solá, enamorado no solo de Macri sino también, ahora, de Pichetto, será “un mosaico republicano para terminar de una vez con la opción cristinista”.

   Esta militancia enérgica por el macrismo deja poco margen para sutilezas y simulaciones analíticas y más bien empuja al grotesco. Ejemplos: el viernes por la mañana, La Nación en línea tenía como segunda foto y título a Macri con Trump; pero también la cuarta foto y título, Macri con Trump; y por las dudas la octava, Macri con Lagarde. Esa misma mañana, Clarín y un título “informativo”: Macri, al dialogar con Trump, “se sentó a su lado en el inicio de la cumbre”.

   Uno más: Guyot, en La Nación, encuentra similitudes “psicológicas” entre Trump, Cristina Kirchner y López Obrador, el presidente mexicano, nuevo objeto de odio del poder internacional por pretender para su país un camino con ciertos rasgos nacionales.

   Y otro grotesco de la “prensa independiente” que queda para la historia: la tapa de Clarín del domingo quiere hacer pensar que el apagón total del país del domingo 16 de junio se debió a energía importada de Brasil. “Investigan si el apagón se produjo por comprar energía más barata de Brasil”. Es decir: no es que nos están asaltando con tarifas que millones de familias no pueden pagar y que no fueron a ninguna obra de infraestructura sino a las cuentas de los empresarios amigos. Hubo un intento por ahorrar plata y bueh, salió un poco mal. De todos modos, tipea un “periodista” de apellido Bidegaray, el servicio se fue “reestableciendo rápido”. Ya, argentinos: no se quejen tanto, y sigan pagando.